Los libros son para el verano

Imagen de Raquel Bada Fotografía de Raquel Bada | Imagen cedida por Raquel Bada

Recuerdo cuando era pequeña y llegaban las vacaciones del colegio, una de las primeras cosas que hacía era pedirle a mi madre que me acompañara a La Casa del Libro o la sección de librería de El Corte Inglés para llevarme a la playa una mini-maleta con las aventuras de Flanagan, algún misterio de Zafón o alguna historieta de amor pre-adolescente. A ella, como no quería que sucumbiera a la Game Boy o a esa nueva consola, la Play Station de la que tanto se hablaba, le costaba decirme que no. Quizá por eso, el verano siempre me ha parecido la época perfecta para leer, era el trimestre en el que tú decidías en qué universo querías perder el tiempo, en el que ningún profesor te obligaba a ello y si leías era porque tú y solamente tú querías. El mar, las series de Antena 3 por la mañana, los polos de horchata, el cloro de la piscina en los ojos, los juegos en el parque del paseo y un libro antes de ir a la cama. Y ay, ¡qué bien se dormía…!

Fotografía de Raquel Bada
Fotografía de Raquel Bada para bamba_mag

Crucero de verano (2006), Truman Capote

Los que estuvimos en la capital a principios de mes sufrimos esa semana de diluvio estival inesperado que ahogó, además de nuestras ganas de calor, muchos de nuestros planes. En los días de mal tiempo casi siempre termino en alguna librería, y en Los Editores (Calle Gurtubay, 5) cuentan con una selección impecable y recomendaciones que nunca me fallan. Pregunté por alguna sugerencia para las vacaciones y apareció Crucero para el verano, un título que nunca había oído de Capote. Es una obra ligera, póstuma del neoyorkino, que narra la historia pasional y sin cabeza de una pareja durante un caluroso agosto en el Manhattan de los años 20. ¿La protagonista? Una chica de 17 años sola en su piso multimillonario del Upper East Side, no digo más.

Fotografía por Raquel Bada
Fotografía por Raquel Bada para bamba_mag

Cuando nadie mira (2017), Alejandra Remón

Me topé con el libro de Alejandra Remón como de casualidad. En El Paracaidista, donde trabajo, entre otras cosas organizando firmas de libros y encuentros literarios, decidimos incorporar a principios de año la editorial Lunwerg y así llegó Cuando nadie mira: cuaderno de desórdenes y contradicciones a mis manos. Es un puzzle literario, donde juega con ideas, sentimientos y pasiones que se complementan con fotografías que te dejan la piel de gallina. Son textos sinceros y desnudos, que describen la paradoja de las emociones. Hace poco lo volví a retomar una tarde de este junio y admito que al leerlo en otro escenario, más calmado y sin el ruido de la ciudad, consigue llevarme a otros lugares a los cuales el ruido de Madrid no me dejaba acceder.

Fotografía por Raquel Bada
Fotografía por Raquel Bada para bamba_mag

Cuaderno de vacaciones para adultos (2018), Blackie Books

Esta portada diseñada por Cristobal Fortúnez que recuerda a un cuadro de Hockney fue lo que captó mi atención. Y después por supuesto el título: Cuaderno de vacaciones para adultos, solo Blackie Books podía tener la idea de sacar algo así de original. En un principio lo compré para regalárselo a mi padre por su cumpleaños, pero pasé de ojearlo a engancharme a sus ejercicios y juegos. ¡Ojalá los cuadernos cuando era pequeña hubieran sido así, y no tanta sopa de letras! Aquí tienes bodegones para acertar tus series favoritas, quotes de películas clásicas para relacionar, y hasta una clase de gestos universales impartida por un supuesto Rajoy. Perfecto par dejar el móvil y entretenerte tu sola o con amigos.

Fotografía por Raquel Bada
Fotografía por Raquel Bada para bamba_mag

El amante (1984), Marguerite Duras

Desde la editorial Austral me enviaron sus nuevas ediciones Austral Mini, una selección de las mejores obras de la literatura del siglo XX en formato bolsillo, pero con un diseño geométrico atractivo, siguiendo la línea de su colección de clásicos que también me maravillan y recomiendo. El primero que me bajé a la playa fue El Amante, de la autora francesa Marguerite Duras. Cuenta la historia de dos amantes en la Indochina colonial. Es erótica, pasional, intensa y prohibida, y todos sabemos que el verano no va ni de medias tintas, ni de ser prudentes.

Fotografía por Raquel Bada
Fotografía por Raquel Bada para bamba_mag

Travesuras de la Niña Mala (2006), Mario Vargas Llosa

No quería dejar de incluir en esta lista uno de esos libros que no te cansas nunca de releer, porque qué mejor que los meses de junio, julio o agosto para darte el placer de repasar de nuevo algunos rincones de lugares que te engancharon, o vivir las historias de personajes que te gustaría ser. Travesuras de la Niña Mala, de Vargas Llosa, es sin duda uno de mis favoritos de siempre. Si lo lees viajarás por el París de los 50, el Londres de los años 60 o el Madrid de los 80 sin moverte del sofá, mientras te sumerges en la mente de Lily, una niña (y luego no tan niña) caprichosa que no sabe muy bien lo que quiere. ¿Amor, estatus o estabilidad? ¿O será que puede tenerse todo?

 

 

Escrito por Raquel Bada

 @badarei |

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