Los libros son para el invierno.

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La senda del perdedor, Charles Bukowski

“No valía la pena confiar en ningún otro ser humano. Los hombres no se merecían esa confianza”.

Lo confieso, soy una yonki del realismo sucio de Bukowski. Consumo sus novelas, y textos mínimo una vez al mes, y mi mesita de noche la decora uno de sus libros de poesía. Un autor que es amado y odiado a partes iguales, un libro que cualquier amante del aveces repugnante Henry Chinaski debe leer y releer. No hay un orden impuesto en sus novelas, pero si todavía no has entrado en su universo de frustraciones y críticas a la sociedad artificial americana, este sería el libro por el que empezar. Escrito en 1982, en “La senda del perdedor” (Anagrama, 2006) Charles nos lleva por la infancia y juventud de su alter-ego a modo de autobiografía no oficial. Escenas cotidianas narradas desde su visión fría e incomprendida de un chico desubicado en el ambiente suburbano de Los Ángeles.

 

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M Train, Patti Smith

“Nunca dejes ir esa tristeza ardiente llamada deseo”.

El segundo libro de la escritora, poetisa, cantante y musa del punk por excelencia. Cuando le propusieron a Patti Smith publicar después de su exitoso y ganador del Premio Nacional de Literatura Americana, Just Kids, la idea le abrumó. Ella siempre tiene cosas que decir, y no concibe su rutina sin salir de casa con una libreta, un buen libro y un bolígrafo, sin embargo sentía que había vomitado todo lo que tenía que vomitar en esa primera biografía compartida. Así que Patti comenzó a deambular por cafeterías Neoyorkinas, repitiendo en su favorita café ‘Ino, viaja a Japón buscando inspiración en las letras de Murakami y coge aviones para visitar la tumba de Sylvia Plath en Londres mientras piensa en qué escribir. Y así surge M Train (Lumen, 2016), trazos de la mente de Smith, escenas de su día a día, capturas nostálgicas y divagaciones, hasta dentro de un autobús de Murcia a Valencia. Un libro más sobre todo que sobre nada.

 

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O Futuro, Abraham Gragera

“No me acostumbro a despertar contigo/ oyéndonos latir el corazón descalzo/en la noche de siempre, por la casa desierta/”

Hace precisamente un año, una amiga me invitó a una tarde cultural en la sala Galileo Galilei, era un domingo frío de Febrero costaba despegarse de casa pero el plan prometía: Un Festival de San Valentín Music & Freinds, con acústicos de Love of Lesbian y recitales de poesía. Así conocí la obra “O Futuro” (Pre-textos, 2017) de Abraham Gragera, textos que él mismo – y también el rapero Arkano-  recitaron con fuerza y  que consiguieron erizarme la piel. Ahora, 2019, después de sufrir la cuesta del que dicen es el mes más duro después de Septiembre, entiendo más las palabras de Abraham. Su obra, un cancionero irónico y y honesto de un alma sin futuro,.

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El club de las novias perdidas, Cristina Portela 

“Y te quiero lejos, lo suficiente para no quemarme” 

Hace unos meses y casi de manera casual conocía a Cristina. Estaba terminando de calendarizar firmas de libros para los siguientes meses y ella trabajaba para una de las editoriales para las que estaba cerrando alguna. Tras tres o más conversaciones de trabajo y algunos amigos en común, resultó que ella estaba a punto de publicar su primer libro de poesía “El club de las novias perdidas” (Hidroavión, 2018), un viaje emocional entre fotografías, collages y textos personales que reflejan diferentes caras y etapas de las relaciones de pareja. Cristina, en su obra debut, habla del amor, de corazones rotos, de emociones y sufrimiento.

 

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At Work (2018), Annie Leibovitz 

“No tenía miedo de enamorarme de cada persona a la que he fotografiado.” 

Lo que Leibovitz aprendió de sus primeros trabajos en revistas musicales, no fue fruto de las directores editoriales o Jan Weller, fue fruto de su propia visión y alma.  Las fotografías de Annie, a menudo ni siquiera necesitaban acompañamiento.  En su último libro relata qué se esconde detrás de algunas de sus imágenes más icónicas: la renuncia de Richard Nixon, los desfases de Keith Richards, momentos íntimos con Demi Moore o su primer flash a Barack Obama. Confesiones discretas, desde una mirada más profesional y protocolaria que emocional, porque como ella misma confiesa “en este negocio no se puede ser un bocazas”. Aún así, el tomo At Work consigue sumergirte

 

 

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Sonetos del amor oscuro, Federico García Lorca 

“Amor de mis entrañas, viva muerte/ En vano espero tu palabra escrita”

No existe sombra, reprensión ni atisbo de dudas o falsos consuelos. El amor del poeta  malaqueño irrumpe, solloza, espera en la desesperanza de la oscuridad por los sonetos. Federico no huye del lirismo ni se comprime en su sexo, más bien lo supera y expande como un medio. Un vehículo que le lleva a expresar y encontrar la profundidad del verso, de la palabra, del arte sublime y humano, de la eternidad del sentimiento desnudo…y en este caso ,no es paradójico,a través del soneto y de su musicalidad pensada.  Termino mi tarde de invierno con él, debe ser que Madrid me ha contagiado su afán por Lorca este 2019.

 

 

Escrito por Raquel Bada

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