Sensaciones sin nombre.

Hay miles de nuevos sentimientos a los que no se han asociado palabras.

Sensaciones o emociones sin nombre que nos gustarían haber podido pronunciar con un par de sílabas, pero el diccionario o nosotros mismos no le hemos dado un lugar en el índice. O puede que simplemente no puedan describirse con letras.  En algunos idiomas, como el de los indígenas Yámanas de Tierra del Fuego, crean palabras para expresar emociones complejas. Como por ejemplo, “Mamihlapinatapai”, que se atribuye a una mirada tensa entre dos personas. Cada una espera que la otra comience una acción que ambos desean hacer, pero que ninguno de los dos se anima a iniciar. Algo así como resistencia en castellano, o “tensión sexual no resuelta”, pero ahí ya son tres. El Bantú bautiza a los sueños extraordinarios como “Bilita Mpash”, y el portugués llama “Cafuné” a el placer de pasar tus dedos entre el cabello de un ser amado. ¿Sientes ganas de pellizcar fuerte a un cachorro, o un recién nacido por su ternura? Tienes “Gigil”, los Filipinos solucionan  nuestras onomatopeyas

Las palabras son el instrumento primigenio que en nuestro tiempo muchos usan con impudicia y maldad para construir jaulas de constreñida fascinación. Cada vez acudimos menos a ellas para expresar nuestras emociones complejas. Ahora solo toca imaginar las situaciones de las que esta palabra nos hará ser conscientes y poderla por tanto utilizar.

  • Una puesta de sol en Septiembre.
  • El sabor del primer café por la mañana.
  • El calor de la sopa en un cuenco.
  • Quitarse los zapatos al llegar a casa.
  • Quitarse el sujetador al llegar a casa.
  • La sensación de una ducha caliente.
  • Tumbarse con la cama hecha.
  • Saciar la sed.
  • Un olor de evocando un recuerdo.
  • La perplejidad de los dejavú
  • Una mirada cómplice.
  • Las ganas de ser mayor cuando eres pequeño.
  • Las ganas de ser pequeño cuando eres mayor.
  • Despertarte de golpe tras una pesadilla, y darte cuenta de que era sólo un sueño.
  • El olor a madera quemada.
  • La respiración entrecortada después de un orgasmo.
  • El momento previo a decir “Sí”.
  • Seguir las gotas de lluvia al deslizarse por la ventana.
  • Dormirse en el asiento de atrás de un coche.
  • Andar descalza por la playa.
  • Aprender tu primer acorde de guitarra
  • Las casualidades
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