Loga Tréclau nos cuenta #3

Se nos llena la boca con las palabras "feminismo interseccional".

Loga Tréclau.

El feminismo debería ser un espacio seguro para todas las mujeres, pero no lo es. Hay quienes reivindican un feminismo donde sólo son válidas las mujeres cis. Hay quienes reivindican un feminismo donde el discurso se centra en la persona blanca. Hay quienes reivindican un feminismo donde, como la mujer es dueña de su cuerpo, puede ser una máquina de hacer bebés. 

Sería más sencillo y más aplaudido que hiciera un discurso sobre porqué es tan importante marchar el 8 de marzo, que salgamos las mujeres a las calles como hermanas y tumbemos por unas horas la sociedad misógina en la que nos encontramos. Pero para mí no todo es válido y dentro de nuestro movimiento también tenemos que revisarnos.

Encontraréis estos días muchas publicaciones donde os hablen sobre la brecha salarial o el techo de cristal, sobre las estadísticas de violencia de género, sobre los micromachismos… Y todo esto es súper necesario, pero justo por eso, quiero escribir para reflexionar sobre algo más.

Porque no, esto no va a ser una regañina, sino una llamada a la introspección. Y sí, lo llamo introspección porque esta vez tenemos que mirar dentro. Se nos llena la boca con las palabras “feminismo interseccional” cuatro días al año y el resto no somos capaces de escuchar a nuestras compañeras. Mostramos nuestro apoyo a las minorías en pocos momentos donde se nutre más el ego que nuestra deconstrucción.

Publico hoy, 7 de marzo, estas palabras, para no volver a violentar ni discriminar a ninguna de nuestras compañeras, ni en la manifestación de mañana ni fuera de ella. 

Porque sí, mujeres blancas, es completamente necesario que las mujeres racializadas tengan un espacio no mixto en la marcha si así lo desean. Porque no, mujeres blancas, no debemos marcarles qué consignas gritar. Además de mujeres, son personas racializadas. Primero va su raza y luego va su género. Dejemos de silenciarlas y escuchemos. Cedamos espacios que nos dan por el hecho de tener privilegios de blancas, no se los quitemos. El antirracismo y el feminismo no son luchas separadas.

Pero no me quedo aquí. Es completamente válido que queramos un discurso en el que se reivindique la regla como un proceso natural, en el que pidamos que deje de ser tabú amamantar en público, en el que pongamos el grito en el cielo porque aún existe la ablación. Pero nunca nunca este discurso debe alinear tener coño con ser mujer. Nunca nunca este discurso debe dejar atrás a nuestras compañeras trans. El símbolo de la vulva no es un símbolo feminista. Si eres una mujer empoderada, empodera a tus hermanas trans, no las discrimines. 

Y no olvidemos que no todas pueden marchar a nuestro lado en la manifestación, que no todas pueden hacer huelga. Existen muchísimas razones, desde motivos económicos y laborales a cuestiones de salud mental, que provocan que algunas mujeres no tengan la oportunidad de ponerse sus pinturas violetas de guerra y salir a la calle. Pero por eso mismo, en vez de señalarlas y criticarlas, nosotras debemos gritar con más fuerza, por nosotras y por nuestras compañeras.

El discurso feminista debe rechazar el racismo, la transfobia, el clasismo y el capacitismo. Debe escuchar, no silenciar. Debe comprender que las luchas no están separadas, sino más unidas que nunca. Y debe apoyar a todas nuestras compañeras. Revisémonos.