Loga Tréclau nos cuenta #4

 

Menos indie moña y más pogos.

Loga Tréclau.

 

Era 23 de septiembre de 2017, estaba en el Granada Sound y aun tenía mal cuerpo del concierto desastroso que habían dado Los Planetas cuando escuché a un grupo de personas gritando “¡UPyD! ¡UPyD! ¡UPyD!”. No pude evitar reírme.

“Son los Sexy Zebras” me dijeron.

“¿Los Sexy qué?”.

Y me acerqué para escucharles. Para descubrir qué y quiénes eran Sexy Zebras. 

Lo que ocurre entre el público y los tres componentes de Sexy Zebras no se puede explicar con palabras. Es una mezcla de adrenalina, incendio, mucho sudor, mensajes sin eufemismos y descaro. Todo el estrés desaparece a golpes y a acordes, en el piel con piel de las personas sin camiseta que se dejan la rabia en la pista.

Tardaron apenas una canción en embrujarme a mí también.

En 2018, fue el grupo que más veces vi en directo.

Ahí estaba siempre, en medio, buscando gritar sus canciones sin vergüenza, saltando como si no hubiera mañana y empapándome de todos. Era como una liberación. Terminan sus conciertos y tú te sientes como cuando te levantas un lunes después de haber dedicado todo el fin de semana a follar: te duele cada milímetro del cuerpo y estás afónica, pero joder, has estado todo el puto fin de semana follando, qué jodida maravilla.

Y así hablan ellos, sin pretensiones, sin rebuscar palabras. Cantan como hablamos, su mensaje nos llega al instante y eso genera aún más conexión con sus fans. Siguen la filosofía de que lo políticamente correcto es aburrido.

Sexy Zebras actúa mañana sábado 16 de marzo en la Sala But, un concierto muy especial porque es el último de su gira: necesitan un descanso de tanto frenesí para empezar a trabajar en su nuevo álbum.

Con su tercer álbum se han recorrido decenas y decenas de festivales, han dado conciertos a ambos lados del océano Atlántico y han conseguido convertirse en un gran referente. Es interesante cómo este grupo tiene cabida en cualquier festival, rodeado de otros músicos de géneros muy diferentes. Pero quizá es lo que les convierte en la guinda del cartel: queremos diversidad. Queremos menos indie moña y más pogos.

Porque disfrutar del talento y arte que tiene Vetusta Morla es fantástico, pero también necesitamos ampliar nuestro gusto musical, no encasillarnos. Se puede escuchar Supersubmarina, perrear hasta abajo con Becky G y darse de hostias en pogos. Y sobre todo, necesitamos quitarnos los eufemismos y ser maleducados, quitarnos tanto corsé, provocar, descargar tensión y gritar que estamos contra la máquina. Y todo esto nos lo da Sexy Zebras.