Una café con: Rufus T Firefly

Rufus T. Firefly todavía no ha inventado una máquina del tiempo aunque, por su devoción hacia lo cósmico, tampoco nos sorprendería. La banda de Aranjuez encabezada por Víctor Cabezuelo y Julia Martín-Maestre, ya ha demostrado que no hace falta vivir en el Haight-Hashbury de finales de los 60 para que el hechizo de la música psicodélica fluya. Pensaban que “Magnolia” (Lago Naranja, 2017) iba a ser su último trabajo, un carta de despedida de diez canciones como broche final. Paradójicamente y más de diez años después de su formación, podría decirse que ha supuesto sólo el principio. Tras su innegable éxito – ellos mismos confiesan que tampoco buscan superarlo-, fruto de la impaciencia por cerrar un círculo o quizás por la insaciable creatividad de la banda, nació “Loto”,  (2018) la hermana siamesa de “Magnolia”. Tras una incansable gira, los Rufus quieren y necesitan pisar un poco el freno y prepararse para una nueva etapa. Hablamos con ellos la tarde en que Mahou abre las puertas de sus locales de ensayo.

Mirando atrás a estos últimos dos años, desde que sacasteis Magnolia hasta cerrar con broche de oro con Loto, ¿cuál es el balance de esta etapa frenética?

Victor: Un balance increíble. Todo lo que nos ha pasado ha sido una sorpresa, desde que sacamos Magnolia no hemos parado de tocar. No nos lo esperábamos y estamos en proceso de asimilación. Nos encontramos en un punto genial, la verdad, a punto de empezar a crear un nuevo álbum, sentimos que es la primera vez en la historia de Rufus que hay expectación por lo que vendrá después.

Por esta expectación, ¿qué gana la batalla: el miedo o las ganas? 

V: Debería darnos miedo, pero llevamos toda la vida pidiendo un micro para expresarnos y ser escuchados.

Julia: Las ganas ganan al miedo y tenemos muchísimas.

En vuestro concierto de La Riviera el público salió con la piel de gallina, ¿cómo ideasteis el concepto de ese Fin de Gira? 

V: Teníamos claro que queríamos hacer algo diferente y conceptual. Teníamos la oportunidad de  reflejar nuestra identidad y lo que verdaderamente sentimos al tocar. Yo tenía muy claro que no quería hablar, que la música, las visuales psicodélicas y nuestras canciones lo hicieran por sí solas. Fue un primer paso hacia algo que nos gustaría llevar a cabo en un futuro, conciertos más conceptuales en los que no haya que repetirse y todo esté dicho. Que exista una comunicación exclusivamente musical.

J: A veces, aunque es bonito, se rompe si tienes que saludar al público, pero creemos que puedes hacerlo  y transmitir igual con miradas, gestos y pasajes musicales. Y eso es lo que hicimos en La Riviera. Pensamos que la gente lo entendió y sobre todo lo sintió como queríamos que lo hicieran.

Julia, eres un referente para muchas niñas y mujeres que están empezando o que ya se dedican a la música. Especialmente para aquellas que tocan la batería, que aún tienen que seguir escuchando eso de “tocas muy bien para ser chica”. ¿No te parece una broma que tengamos que seguir aguantando este tipo de comentarios?

J: Da igual que seas hombre o mujer, lo importante es el trabajo que hay detrás, en cualquier cosa. Si hay amor y pasión en  lo que haces es suficiente. Pero todavía hay gente que sí dice ese típico comentario. Hay que tener fuerza y creer en ti misma.

Habéis dicho en varias ocasiones que queréis cerrar terminar con la etapa Magnolia/Loto marcada por los tintes psicodélicos. ¿No queréis encasillaros? ¿Cuál es el motivo?  ¿Os parece arriesgado alejaros de ese espíritu?

J: Necesitamos oxigenarnos y evolucionar creativamente. Al final de la gira Magnolia/Loto cuando quedábamos para ensayar, terminábamos improvisando temas nuevos en lugar de adherirnos al set. La dinámica de trabajo queremos que cambie también y que el grupo crezca.

V: No es riesgo, es motivación. Nunca hemos sido nostálgicos de nuestra trayectoria musical.  Hay un camino diferente que nos apetece recorrer.

¿Se os esta haciendo difícil encerraros a componer? 

J: Nos hemos quitado un poco la espinita con Annie B Sweet en su gira, pero sí nos perturba el saber qué haremos sin subir a un escenario después de casi dos años sin parar. Seguro que sufriremos algo de mono.

V: Aun así necesitamos parar. Como dice Julia llevamos mucho tiempo tocando las mismas canciones, y ha llegado un punto en el que hasta me veo repitiendo los mismos gestos y es necesario empezar algo nuevo.

Este tipo de iniciativas como Locales Cinco Estrellas están enseñando al público cómo es el proceso de creación musical. ¿Qué podemos encontrar en el local de ensayo de Rufus?

V: Muchos cables (ríen).

J: Conversaciones muy largas e intensas. Nos pasamos de intensos a veces. Debatimos sobre qué queremos hacer, qué camino tomar, buscar nuevos sonidos, experimentación. Pero sobretodo mucha amistad y mucho amor.

 


 

Escrito por: Raquel Bada

@badarei

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