Luna Miguel: “la poesía llegó casi como una imposición, pero pronto se convirtió en mi pasión”.

Escritora, periodista, editora, scout literaria, icono de la poesía millenial. Puedes introducir a Luna Miguel de muchas formas, la ambición creativa de la alcalaína ha seguido un camino insaciable desde que a los 14 años decidió abrir una cuenta de fotolog casi de casualidad. Ahí, desde la timidez, publicaba pequeños poemas y citas de sus autores favoritos en lugar de fotografías. Pronto, compartir sólo una vez al día se le quedó corto y dio el siguiente paso natural: crear un blog. Rodeada de libros desde niña, su camino a seguir surgió de forma orgánica, sus escritos comenzaron a hacerse eco y con 20 años ya contaba con tres poemarios publicados: Estar enfermo, Poetry is not dead (La Bella Varsovia, 2010)  y Pensamientos estériles (Cangrejo Pistolero, 2011), en los que vomitaba sus reflexiones más personales. Ahora, convertida en icono de la escritura millennial y tras el éxito de su controvertida primera novela El Funeral de Lolita (Lumen, 2018), hablamos con ella sobre sus inicios, inspiración y sus próximos proyectos en borradores.

Comenzamos con una fácil… ¿Cómo llegó la Poesía a tu vida?

Mis padres eran grandes lectores de poesía, ese género siempre estuvo en casa. Me acuerdo levemente de que cuando yo tenía cuatro años mi madre hacía danza contemporánea y en un momento del espectáculo me sacaron a mí, tan pequeña, a recitar de memoria un poema de Lorca. La poesía llegó casi como una imposición, pero pronto se convirtió en mi pasión.

 ¿Tienes algún ritual de inspiración a la hora de escribir?

Sí, necesito estar sola y necesito que sea de noche.

¿El mito de que solamente puedes escribir poemas si estás triste es real?

No lo creo. Más que tristeza se trata de cierta sensación de nostalgia.

Después de El funeral de Lolita, ¿podrías decidir entre poesía o prosa? ¿O no es tan fácil?

Sigo escribiendo los dos géneros, aunque la poesía es mucho más improvisada. La narrativa requiere mucha más dedicación y planificación, al menos en mi caso. Aunque no he echado del todo de menos la libertad de la poesía ya que en El funeral he hecho trampas, había igualmente mucha poesía.

Llegaste a concebir tus últimos poemarios como una trilogía, un desafío…

Lo supe cuando estaba escribiendo Los estómagos, el segundo. Eran parte de un ciclo. Podrían incluso ser el mismo libro. No viví su escritura como un desafío sino como una necesidad.

¿Qué opinas de la facilidad que hay de autodenominarse “poeta” en las redes sociales?

Creo que siempre ha sido fácil autodenominarse poeta pero que ahora tenemos más facilidad para ver a todos los que estamos creando y escribiendo poesía al mismo tiempo.

¿Crees que empezamos a valorar más a poetas mujeres?

Desde luego, a las de ahora y a las de antes. Sólo hay que ver el gran trabajo de recuperación que están haciendo editoriales como La Bella Varsovia. El trabajo de Elena Medel para con la poesía escrita por mujeres en el siglo XX es tremendo.

¿Y eres consciente de que eres un referente para muchas mujeres jóvenes que escriben?

No quiero pensar en ello porque siempre da vértigo, pero me hace ilusión que haya personas que lean o escriban gracias a algo que yo haya podido hacer, decir o escribir. Es un honor y una responsabilidad.

Se acerca el Día Mundial de la Poesía y nos encantaría que nos dejaras alguna recomendación. 

Recomendaré una de hoy: Koleka Putuma, escritora sudafricana y autora de Amnesia Colectiva (Flores Raras). Y a una de ayer: Elena Garro, conocida sobre todo como narradora pero enorme poeta. Su poesía se puede encontrar en Cristales de tiempo (La Moderna) y es una selección de Patricia Rosas Lopátegui, probablemente la escritora que más sabe de Garro en este planeta. En el libro se cuenta cómo el marido de Elena Garro le impedía escribir poemas porque se veía amenazado. Él, por cierto, era Octavio Paz, un Premio Nobel. Así que leer la poesía de Elena Garro hoy es, nunca mejor dicho, justicia poética.

¿Podrías adelantarnos algún proyecto que tengas en borradores?

El ensayo El coloquio de las perras (Capitán Swing, septiembre de 2019) y mi segunda novela Conejitos (Lumen, primavera de 2020). Me gustaría deciros que también mi próximo poemario, pero voy muy despacito y por el momento siento que debo esperar un poco más para poder cerrarlo y enviárselo a mi editora.


Escrito por : Raquel Bada

 @badarei