¿Qué pasa con las revistas masculinas en la era #MeToo?

 

Will Welch, editor de GQ, escribió como introducción en el último número de la revista una sinceracarta  que titulaba “New Masculinity” . En sus párrafos se planteaba¿Cómo hacer una revista para hombres en medio de lo que se ha convertido justificadamente en el momento de callarse y escuchar?”  un complejo debate que seguro ha estado sobre la mesa antes de cada nueva edición.    “Una de las formas en que lo hemos abordado -continuó- es haciendo una revista que en realidad no intente ser exclusiva para  hombres o sobre los hombres en absoluto.” Así, con su santidad Pharrell Williams en portada en cubierto por un plumas amarillo chillón, las reflexiones del boxeador transgénero Patricio Manuel y una oda al maquillaje masculino, las páginas se impregnaban de un nuevo tinte andrógino y gender-free. Pero nosotros ya lo habíamos hecho antes. El número español agosto de GQ rendía homenaje a la diversidad bajo el lema “Tan diferentes, tan iguales”. Un número en el que quedan lejos los tutoriales de corbatas y las guías para mejorar tu barba quedan cubiertas por el polvo y categóricamente obsoletas.

GQNewMasculinity

En un momento en el que  las peticiones para que los Oscar  sigan a los Grammy y a los MTV Video Music Awards en la eliminación de las categorías de género se acumulan,  las biblias masculinas como GQ, Esquire y Playboy parecen estar preparándose para una lenta marcha atrás. La fórmula clásica y su línea editorial va a contracorriente, el gentleman no conquista, ni parece que haga falta.

Incluso Playboy, sumida en una crisis de identidad ha rebautizado a sus bunnies como “embajadoras de marca”, y los desnudos brillan por su ausencia. Después de la muerte de su fundador Hugh Hefner en 2017, Playboy se ha transformado enterró con él su viejo viejo lema, “Entertainment for Men” (Entretenimiento para hombres) por un “Entertainment for All” (Entretenimiento para todos). Cabe mencionar que el nuevo equipo de liderazgo de la revista está formado ahora por mujeres, las creativas Erica Loewy y Anna Wilson.

En España también hemos vivido nuestros propios entierros. FHM desapareció en el 2017, y con ella las sensuales imágenes de celebrities en ropa interior (Elsa Pataky, Cristina Pedroche o Beatriz Luengo como último shooting de la publicación), MAXIM también cerró sus puertas aquí y en media Europa, y la clásica y ya de culto Interviú dijo adiós el año pasado en un número especial greatest hits con el histórico desnudo de Pepa Flores por bandera.

Hace diez años ya se anunciaba el fin de publicaciones para hombres y señalaban a internet como el culpable. El erotismo lo teníamos de pronto en un buscador  a golpe de click, y sin gastar un céntimo. Ahora la amenaza para las pocas publicaciones supervivientes es otra: no estar en la lista de invitados del  “We should all be feminists” club. Un abrazo a la tolerancia que convenientemente estratégico. En esta era, es el lector tradicional el que se lleva las manos a la cabeza.




Escrito por Matilda B.




 

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