Ilustradoras que deberías conocer este 2020.

Paula Bonet Paula Bonet

Si tenemos que hablar de ilustradoras, la primera que se nos viene a la mente es Rocío Quillahuaman, aunque ella no se defina de esta manera. Trabaja para una productora audiovisual y empieza a subir vídeos en Instagram para aliviar su ansiedad, a modo de broma, para hacer reír a sus amigos. De forma casual y despreocupada termina haciéndose viral en cuestión de días. En sus animaciones sencillas encontramos a personajes en situaciones sociales y cotidianas, como puede ser una búsqueda de piso la explotación laboral o ir a un evento de gente «creativa», a los que lleva a la exageración hasta que chillan y explotan. Rocío ha llamado la atención de revistas como Yorokobu o festivales como el Primavera Sound y apunta como una de las cómicas más destacables de la escena.

Dichosa creatividad- Rocío Quillahuaman
Dichosa creatividad- Rocío Quillahuaman

 

Las historias de pizzas, pimientos y fantasmas antropomorfos llenas de desamor, desilusión y cansancio existencial van de la mano de Roberta Vázquez, una  ilustradora gallega que estudió Bellas Artes y saltó a la fama cuando se muda a Barcelona y empieza a colaborar con Tentaciones, El País o la revista VICE, además de publicar cómics como Bob y sus amigos o Pizza y sofá. Sus viñetas, hechas a rotulador y de colores saturados, están plagadas de antihéroes y personajes anodinos que fuman marihuana y se recrean en el humor patético. Sus viñetas se centran en las cotidianidades y obsesiones millenials.

Roberta Vázquez
Roberta Vázquez

 

Para Paula Bonet, el dolor es imprescindible, la herida siempre está implícita en su obra, sobre todo en la más reciente y más personal: Roedores, cuerpo de embarazada sin embrión. En ella, traza su experiencia traumática con el aborto espontáneo hasta llegar a una transformación liberadora en la que se atreve a romper con este tabú. Empezó este libro como un cuento infantil dedicado a su futura hija pero, poco a poco, se dio cuenta de que «los trazos eran agresivos, oscuros, grises; los animales que perfilaba (ratones), grandes y terroríficos. Era un retrato de una mujer atemorizada…» Una mujer a la que le asaltan las dudas sobre la maternidad y que finaliza su diálogo hablando sobre el dolor ante la pérdida de esta hija, sin cuerpo ni corazón.

Bonet, artista plástica y escritora valenciana, se formó en Bellas Artes y se dedicó a los grabados y a la  pintura al óleo, mostrando temáticas íntimas y personales. Su dibujo casi improvisado y el uso de la  acuarela roja y azul se ha convertido en seña de identidad. Abundan los retratos femeninos, con toques rojos, colores cálidos, algo ingenuo: mejillas sonrosadas, chicas delicadas. Más adelante, publica su obra en Facebook e Instagram y empieza a tener repercusión colaborando con Shakespeare and Company y editoriales como Lunwerg o La Galera, además de eventos culturales y carteles para cortometrajes. En 2016, cambia su estilo a raíz de La Sed, en la que se ve una metamorfosis que pasa de la línea definida y el énfasis por la pintura ólea al grafito líquido y a los colores oscuros (grises y azules intensos), retratando un proceso de madurez y de educación sentimental próximo al feminismo. Su proceso de creación cruza una frontera ,con la obra Roedores ya mencionada, donde se convierte también en escritora e ilustra desde la experiencia femenina, la vivencia del aborto con referentes literarios como Anne Sexton, Mary Shelly o Margaret Atwood. Huye del victimismo y se pierde, desdibujándose y borrándose en lo íntimo, en el espacio en blanco y se convierte así, en voz universal que desmonta tabúes y replantea el mundo, el cuerpo y la maternidad.

Paula Bonet
Paula Bonet

Marta Altieri crea a Joselito desde una visión completamente distinta, cómica y fresca pero también dolorosa. Su trabajo, que se puede visualizar en su página web, contiene un cómic digital en el que Joselito, un chico veinteañero «que no para de temblar» y, que a base de gifs, conversaciones de WhatsApp y canciones de Youtube se explora y se expone a sí mismo. Aparecen lugares comunes como la ansiedad, los dramas y la obsesión amorosa que se convierten en costumbre y son cuestionados constantemente a través de la instantaneidad del móvil y de las imágenes de internet. Con un dibujo rápido y sencillo acompañado de fondos azules llamativos, lluvias de purpurina o  nubes negras y espirales, encontramos a un chico sensible, obsesivo, lleno de amargura, inseguridades y dudas, que necesita de medicamentos, recurre a las drogas y liga con Wendy Carmen como respuesta a los pensamientos depresivos, al dolor de la soledad y a los problemas de autoestima e  inestabilidad ante un futuro incierto y precario. Altieri, diseñadora web e ilustradora de cómics, es una de las voces más representativas de nuestra generación y viene para revolucionar el cómic con esta propuesta y formato.

 

joselito - marta altieri
Joselito – marta altieri

 

Colores pálidos y lineas finas, Adara Sánchez define su trabajo como «tristeza y ansiedad en colores bonitos», quizás para hacerlas más llevaderas. Bocetos a medio camino, trazados que se quedan sin colorear, dibujos de animales embellecidos o mujeres medio desnudas, ligeras y delicadas a las que pone de protagonista son predominantes en su obra. Maneja las acuarelas como manchas de té que se deslizan por el papel, suavemente. Se abre camino y realiza carteles para festivales de cine como Alcine o Another Way Festival, ilustra novelas y trabaja en diversos estudios, editoriales y revistas como El País o Grupo Zeta.

Adara Sánchez
Adara Sánchez

 

La palabra y la imagen se unen en las viñetas de Flavita Banana, pseudónimo de Flavia Álvarez, que más que ilustradora o viñetista se considera narradora. Estudió Arte y diseño y colabora asiduamente para Smoda, El País o Yorokobu. Su trabajo parte de un humor con ligeros toques de tristeza, los temas que trata son principalmente las rupturas amorosas y las relaciones. De este modo canaliza y se ríe de estereotipos e ironiza sobre actitudes románticas, así como del uso de internet o del sistema educativo, siempre unido al feminismo. Cuenta que su proceso de creación es caótico , se empapa de sus vivencias  y de su propio humor,por esto, vemos a personajes principalmente mujeres que se asemejan a su aspecto físico y se toman la vida con total despreocupación. Directa,sin dejar de posar el rotulador del papel,sus viñetas con un mensaje político y social a veces censurado,nos incitan a reflexionar sobre la actualidad y sobre los vínculos personales y emocionales.

Flavita Banana
Flavita Banana

 



Por: Ana Sanz

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