Le Gray y la fotografía como musa del impresionismo.

La fotografía no fue un invitado esperado ni querido dentro del arte, contó con un gran rechazo de maestros de la pintura como Ingres o Courbet y de intelectuales escritores como Baudelaire. Era considerado un trabajo mecánico, no una creación artística. Fueron los impresionistas los que se dieron cuenta de que había que empaparse de la fotografía, del mismo modo que los fotógrafos se nutrían del arte pictórico para crear instantáneas. Cada tipo de artista ofrece diversas versiones de una misma realidad.

Los impresionistas no llegaron a imitar o copiar a los fotógrafos, más bien estos últimos les facilitan ciertas claves y estrategias para usar en las composiciones, aprenden a mirar con la fotografía y a desarrollar una nueva mirada, una mirada moderna. Los impresionistas comenzaron a investigar sobre fenómenos relacionados con el color, estimuló creaciones audaces en la composición de los cuadros. Llega el contrapicado y propuestas pictóricas “incompletas” que provoca que el espectador de la obra se sienta inmerso en la escena. Este último recurso llamado “desbordamiento del primer plano” fue uno de los más usados por Degas, el pintor que más amaba la disciplina fotográfica.

Hoy queremos centrarnos en la figura de Gustave Le Gray, uno de los grandes nombres de la fotografía de la época a pesar de morir pobre y sin renombre en El Cairo. Sus imágenes fueron una auténtica revolución, nunca antes se habían retratado primeros planos de los mares que captaran el movimiento del agua: sus instantáneas rompían con lo conocido hasta ahora.

LeGray
La gran ola, Sète (

Le Gray dejó de lado la fotografía de retrato para embarcarse en la fotografía de paisaje, fue con las imágenes marítimas con las que consiguió que se fijaran en sus obras. En pleno siglo XXI se podría pensar que son tomas meramente documentales, bien ejecutadas, por supuesto, pero simples paisajes. Lo interesante de sus fotografías fue la investigación que hay detrás: no se había conseguido fotografiar cielo y mar a la vez consiguiendo un buen resultado hasta que llegó él. Su estudio comenzó con las nubes y sus formas cambiantes y desarrolló una técnica de montaje en una época en la que el único procedimiento fotográfico conocido era el daguerrotipo. Realizaba tomas por separado del cielo y del mar para después encajarlas, consiguiendo así un perfecto contraste entre los dos elementos. Es por eso que se le considera uno de los precursores de la fotografía instantánea. 

Imaginad la impresión de sus coetáneos, hasta entonces era imposible conseguir una exposición correcta para el paisaje y el cielo en la misma fotografía y él captaba el cielo y el mar, con efectos dramáticos producidos por la luz el sol, las nubes y el agua. Su técnica contaba con un efecto poético que no se había logrado hasta entonces. Conocemos cerca de veinte marinas de Le Gray, que obtuvieron un éxito considerable en Londres y luego en París.

Este domingo acaba la exposición “Los impresionistas y la fotografía” en el Museo Thyssen, un lugar donde encontramos fotografías más pictóricas que la propia pintura y pinturas más fotográficas que la fotografía. Una exposición que ningún amante de estas dos artes debería perderse. Una exposición para conocer a grandes artistas que marcaron un antes y un después como Le Gray.


 

Escrito por Loga Tréclau
Instagram @logatreclau Twitter @logatreclau

Anuncios