8M: O cómo hacer del caos, un arte.

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Cuando en el año 2018 millones de mujeres tomaron las calles de las capitales de provincia españolas reclamando la igualdad real, probablemente jamás llegaría a imaginarse que esta fecha se convertiría en la mayor concentración feminista del país. Tampoco podría saberse que su magnitud reuniría, cada año, a un mayor número de personas y mucho menos, que se hablaría desde entonces de un movimiento con nombre propio y en mayúsculas.

Si el 8 de marzo es el Día Internacional de la Mujer y el #8M tomó nombre tras las masivas marchas que tomaron las ciudades hace dos años, lo cierto es que alrededor de este fenómeno también se ha creado una magnífica corriente creativa de reivindicación. En revolución y evolución, el arte feminista conquista en esta fecha calles, redes sociales e incluso, museos. Ninguna disciplina se resiste a su mensaje y su comunicado llena desde performances o actuaciones teatrales, hasta pancartas, carteles e ilustraciones que recogen frases que ya se han convertido en himnos nacionales de igualdad.

Que el #8M haya tenido tanto éxito guarda parte de su fórmula en este hecho. Millones de personas unidas ocupan el espacio público para reclamar sus derechos al grito de eslóganes que, o bien recuperan legados históricos de artistas que en su día denunciaron la desigualdad de género como Barbara Kruger, o denuncian otros asuntos que hacen referencia a acontecimientos sociales ocurridos en el presente.

 “No hay barrera, cerradura, ni cerrojo que puedas imponer a la libertad de mi mente”

Virginia Woolf

Las prácticas artísticas en este día alcanzan su máximo esplendor. Carteles, dibujos y pancartas como principales herramientas para protestar, concienciar y educar. Incluso castells de mujeres unidas por una cinta en la boca y sostenidas por hombres. Simbólicas manifestaciones y cosas que siempre se han querido decir, pero que pocas veces han encontrado hueco para ser escuchadas.

El lema oficial de la Revuelta feminista de este año: “Con derechos, sin barreras, feministas sin fronteras”. Tan breve, corto y conciso como lleno de significado. Una lucha contra la opresión que parte, como base, de la unidad y que se completa con muchos otros potentes letreros vistos en la marcha: “Somos hermanas”, “libertad, igualdad, amistad”, “históricas, no histéricas” o “Tranquila mamá hoy no voy sola a casa”.

Pero hablar de feminismo, de paridad y solidaridad implica, consecuentemente, tratar temas fundamentales que trazan el camino hacia el cambio social, factores determinantes para la transformación. Ahora que la conciencia feminista parece evidente, la educación se sitúa como el siguiente paso a abordar. Mensajes como: “La profe luchando también está enseñando”, “nosotras paramos para que paréis a pensar”, “educación sexual inclusiva y de libertad. Fuera el machismo de nuestras aulas” solicitan un giro en la didáctica de las escuelas.

La transexualidad, el amor romántico y en efecto, la violencia de género, ocupan el porcentaje más alto de propuestas creativas de esta cruzada. “Quiero que mi hija trans vuele más allá de la Luna, donde el patriarcado no espera que llegue”, “somos las nietas de las brujas que no pudisteis quemar”, “it’s a dress, not a yes”, “ama sin amo”,“hoy no están todas nuestras voces juntas porque desde la tumba no se puede gritar” o “nos queremos vivas y libres”.

De un extremo al otro, muchos carteles emplearon el humor como arma de resistencia para evidenciar que, los instrumentos de cambio son tantos como variados. Desde referencias a Pablo Neruda visibles en “Neruda, cállate tú” o “me gusta cuando gritamos porque estamos como presentes”, hasta mensajes más genéricos: “Ni machismi ni feminismi.Igualismi”, “girls just wanna have fundamental rights”.

El activismo presente en el #8M viaja mucho más allá de la presencia física y de las manifestaciones artísticas visuales de pancartas y carteles. También viaja en el tiempo. La causa ha conquistado otros terrenos como la música, la danza, el teatro y los museos que, durante todo el mes homenajean a la mujer preparando diferentes actividades para visibilizar la presencia femenina en estos espacios culturales. Algo que hace años era impensable y que muchos grupos como las Guerrilla Girls han denunciado en sus obras.

Susan Sontag dijo una vez que las limitaciones eran la causa de su inspiración. Amar lo prohibido, o lo que es lo mismo, anhelar lo que no se tiene. Un recurrido pensamiento y una clara y cierta sentencia que sitúa al objeto de castigo como un ansiado deseo. La eterna afirmación del escritor que narra en sus momentos de enfado. Del artista que crea en depresión.

Lo que por el momento queda claro es que el camino de la mujer no cesa su dirección. Pero marzo ya tiene su nombre. Como cualquier otro mes, algo que muchos todavía no saben.

 


Por: Paula Martíns 

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