“El feminismo es abrir los ojos y no poder volver a cerrarlos”

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Hace tiempo escuché que el feminismo era “abrir los ojos y no poder volver a cerrarlos”. Ayer, una marea de voces se colaba por entre las calles de cientos de ciudades, esperando para ser oídas y gritar en sintonía letras que salían de lo más profundo de cada uno de los cuerpos que llenaban las esquinas de la cuidad para proyectarse en el cielo encapotado de aquel jueves de marzo. Era un grito en pos de la igualdad, que no ansiaba llegar a nadie pero que, al mismo tiempo, deseaba calar en cada una de las mentes que escuchasen ese contundente mensaje. Así, cientos de mujeres desfilaban con pancartas y vestidos en tonos morados, agarradas de la mano y coreando al unísono para conseguir llegar a un mayor número de personas.

Ya se cumplen dos años de ese contundente movimiento de lucha que cambio la historia del feminismo y de la reivindicación de las mujeres. Este domingo, muchas han vuelto a llenar esas mismas calles para combatir al patriarcado, bailando al son de percusiones y gritando a viva voz frases de lucha. Este domingo, ha sido necesario volver pisar ese mismo asfalto y volver a postularse en el lado de la mujer, de todas las mujeres.

Por eso, no quiero escribir sobre teorías feministas, noticias relativas a las manifestaciones que inundan los periódicos esta última semana o pensamientos sobre estudiosas del tema; por el contrario, son los testimonios de la mujeres con las que convivimos en nuestro día, las que este domingo merecen ese reconocimiento, ellas son las que luchan con el impulso de todas las anteriores para que todas tengamos esa ansiada igualdad.

Descubrir el feminismo supone una revolución en todos los aspectos de tu vida. Es, básicamente, una manera individual de vivir y de entender el mundo, pero también de luchar colectivamente. Además, el feminismo nos ha permitido conocer la otra parte de la historia, invisibilizada, y descubrir los mecanismos que aún nos siguen oprimiendo por nacer niñas.

El feminismo es la puerta violeta de la que habla Rozalen en su canción, es aquello que todas hemos criticado desde una ignorancia impuesta, pero una vez cuestionas esas críticas que recibe, empiezas el proceso de deconstrucción y ves la realidad de un mundo subordinado al machismo en todos su ámbitos. Y es duro, no es fácil aceptar que tu abuelo tenía todas las papeletas de ser un maltratador, o que tu primo, solo por su condición de hombre, no tiene que levantarse a recoger la mesa en navidad. Pero el feminismo llega y rompe con todo eso, te da la oportunidad de ver como otras mujeres que antes lo rechazaban ahora salen el 8M con 80 años, junto a las de 17, todas ellas unidas para que lo que las ha impedido, en mayor o menor medida, ser lo que siempre habían querido, no sea algo que se perpetúe en nuestra sociedad.

Concibo el feminismo como la igualdad a la que aspiramos para poder decir y hacer lo que queramos sin que el hecho de ser mujer suponga una limitación más. Es eso que nos ayuda a liberar un peso de nuestra espalda, convirtiéndolo en una bandera. Es una lucha por la libertad sobre una base empática y totalmente necesaria.
El feminismo es un medio que tenemos las mujeres para alcanzar la libertad. Entiendo que existen diferentes formas de abordarlo, pero no por eso hay que olvidar que buscamos ser libres. Porque da igual que seas rica o pobre, da igual que seas de cualquier color, raza o etnia, da igual la sexualidad que tengas, el feminismo siempre tiene cabida para ti.

El feminismo es la lucha incansable contra la opresión y discriminación injustificable que sufren las mujeres por el simple hecho de serlo. Feminismo es luchar como sociedad por la igualdad entre seres humanos; luchar contra el patriarcado que nos oprime a todos, pero sobre todo, a las mujeres, absolutamente a toda clase de mujeres. Porque el feminismo será interseccional o no será.

El feminismo no es solo igualdad de derechos: no es una mera igualdad formal, sino también social y cultural –una igualdad efectiva. Feminismo es ser consciente de que los piropos callejeros no son un cumplido, y de que pasar gratis a las discotecas no es un privilegio. Feminismo es saber que no solo duelen los golpes –porque la violencia machista va mucho más allá de la violencia física. Feminismo es sororidad: es aprender a ser capaz de sobreponerse a esa competitividad que se nos impone. Feminismo es, ante todo, deconstrucción y empatía. Nunca confrontación.

Gracias a todas las mujeres de mi vida y, en especial, a las que han colaborado conmigo en este artículo. Este grito de guerra es por todas vosotras.

 


 

Por: Andrea Melgar