Mujeres, y lo que pensamos mientras pasa el tiempo.

mujeres paulina silva

Cuenta Paulina Silva que Mujeres y lo que pensamos mientras pasa el tiempo (Lunwerg, 2020) antes de convertirse en páginas, fue ventanas, sillas y otras cosas. La interpretación en el arte siempre ha estado en cuestión, ¿cuál es el significado real de una obra, el que concibe el artista o el que transforma a su antojo quien recibe ese impacto creativo final? En el caso de Paulina, ni siquiera ella misma llegaba a comprender qué era lo ocurría entre ella, el papel, los colores y la pluma. Patti Smith predica que cuando llega la musa, no hay que ponerle freno. Eso hizo la ilustradora Chilena, dejarse llevar, confiar, darse al arte y permitir que le contara cosas que sólo su inconsciente conocía. Por ello, el libro no es una autobiografía, es más bien una simulación. Un diálogo personal, un ejercicio de memoria y de reconciliación. Ayuda a entender. Y eso es lo que pretende en gran medida este poema ilustrado. Mujeres ofrece una visión compartida y experiencial sobre lo que pasa por nuestras cabezas cuando dejamos de ser niñas para convertirnos en algo distinto. Invita a cuestionar la realidad desde una perspectiva femenina. Sus protagonistas, aquellas mujeres que han dejado  en la autora una verdadera huella, las que llevan ahí desde la infancia hasta las de los audios largos. La palabra mujer, sin embargo, no aparece escrita en ninguna de las páginas de estas reflexiones pintadas en acuarela. Quizás por responsabilidad, quizás porque aun así, puedes percibirla en cada una de ellas.

portada paulina silva
Portada de “Mujeres” por Paulina Silva.

 

El primer recuerdo que tengo

—yo creo que lo inventé—

fue cuando vi mi ombligo.

 Tuve miedo a desaparecer.

 También a quedarme dormida, a que me vieran bailando, a tragarme una semilla, a convertirme en algo.

 

 ¿Cuéntanos, cómo nace tu primer libro: Mujeres y lo que pensamos mientras pasa el tiempo

Mujeres es un proyecto que existe hace seis años, desde entonces he estado escribiendo, dibujando y trabajando sin saber que un día eso se transformaría en libro, teniendo muchos nombres y muchas formas. Creo que cuando empecé con este proyecto, fue por una necesidad un poco inconsciente que tenía de entender que era realmente lo femenino, que era lo que yo pensaba sobre las cosas, y definitivamente, también fue una forma que encontré para conversar con mi yo niña, mi yo joven, y por qué no, con la yo que todavía no existe.

¿Cómo empezó el libro a tomar forma?

En esa época vivía en Chile, empecé a fascinarme por la mente humana y con eso, a notar el descontento que me generaba vernos descritas de la manera en que lo estamos para la psicología tradicional; al mismo tiempo, trabajando en el área de la educación, me di cuenta cómo eso afecta tremendamente a nuestro género desde los primeros años. Al mismo tiempo, la relación cercana con mi abuela, y su diagnóstico de Alzheimer, me llevó desear tener una conexión más consciente con sus experiencias, tuve muchas ganas de entenderla.

Con este tema trabajé bastante, en diferentes obras, pero no fue hasta 2018 que empecé a concebirlo un libro, con sus páginas y sus ilustraciones. Quería dar orden al caos. Entenderlo y compartirlo. Ahí fue cuando llegué a Javier Ortega, editor de Lunwerg, con una maqueta que era algo completamente diferente, mucho más enredado y probablemente con menos sentido. Ahí, de la mano de Bárbara , editora, y Javier este proyecto creció, se enderezó y se transformó en el libro que hoy existe.

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¿Cuál fue tu proceso creativo? ¿llegaron primero las palabras o construiste a partir de las ilustraciones?

Fui escribiendo durante mucho tiempo sin pensar que iba a llegar a convertirse en algo, suelo hacerlo cuando dibujo. Muchas de las imágenes vienen de obras que había trabajado alguna vez. Cuando ya tuve consciencia de libro, de ordenar, partí por ordenar el texto, luego comencé a dibujar.

¿Cómo debe mirar el lector tu obra? ¿cómo un acordeón, como fragmentos o como un cuento? 

El libro tiene dos lecturas bastante marcadas: la primera y la más inmediata es la historia de una mujer que encuentra el principio en los primeros recuerdos y el final en el olvido, aparentemente la estructura es lineal. Sin embargo, la manera en que el libro está editado invita en una segunda lectura a generar conexiones. Nuestra mente es en gran medida simbólica, y el pensamiento viaja, dentro del tiempo lineal en el que vivimos, conectando, retrocediendo y rellenando vacíos con lo que podemos recordar, y con lo que somos capaces de inventar. El libro no es para nada una autobiografía, es más bien una simulación. Una biografía impersonal, un ejercicio de memoria y de reconciliación, una conversación.

En tus ilustraciones se percibe cierta inocencia, ¿crees que siempre queda algo de niña dentro de cada mujer? 

Absolutamente, a veces somos más conscientes y a veces menos, pero todo lo que somos, lo que hacemos, lo que pensamos, tiene su origen en la niña que alguna vez fuimos.

¿Quiénes son las protagonistas del libro? ¿tienen nombre ellas

Las protagonistas del libro son todas mujeres que conozco de verdad, las que me rodean, con las que converso todos los días, las de los audios largos y las de las discusiones. Mi madre, mis abuelas, mis primas, tías y mis amigas. Para las ilustraciones busqué mujeres que pertenecieran a mundos bien distintos, y me inspiré muchísimo en ellas.

 

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Actualmente la palabra “mujer” está muy en boca, ¿sentías cierta responsabilidad al titular así tu libro? 

Claro que si, el libro no se llamó Mujeres hasta muy cercana la fecha del cierre. Cuando llegó la hora de titularlo nos dimos cuenta de que llevaba tanto tiempo trabajando en torno a mi género, y no me había atrevido a nombrarlo ni una sola vez. Probablemente por la responsabilidad que eso significa. En el libro nunca escribo la palabra “mujer”… fui flor, fui pez, fui agua; cuando lo que he sido siempre, desde que nací, es mujer.

En fin, me liberé recientemente, en el proceso del libro, cuando acepté que escribía sobre mujeres, y lo que pensábamos mientras pasaba el tiempo. Ahí dejamos de pensar tanto en cómo no nombrar las cosas que, en definitiva, queríamos hacer visibles.

¿Con qué dificultades te has encontrado a lo largo de la creación de tu libro? 

El momento más difícil que he tenido en mi proceso creativo fue precisamente lo que me llevó a hacer el libro como tal, tenía muchos asuntos pendientes. Pasé un período de más de ocho meses sin dibujar, sin escribir y sin leer.  He dibujado casi todos los días desde que soy niña, leo constantemente y que escribo cosas en todas partes… temo profundamente a no dejar constancia.

Así que ese período fue precisamente difícil porque pensé que sería para siempre, que de un día a otro ya no dibujaría nunca más. Hay una parte del libro que dice, “creí que ya había crecido, por eso fue que lloré”. La escribí pensando primero en cuando nos llega la primera menstruación y pensamos que no estamos preparadas para lo que se supone que deberíamos estar. Cuando somos madres por primera vez (yo todavía no lo soy), cuando nos vamos de casa, cuando empezamos a trabajar. Ese miedo lo tuve yo cuando dejé de dibujar. Un día, y recuerdo perfectamente cuando fue, me puse a recolectar cosas que había escrito en cuadernos, esquinas de papelitos y no paré de construir Mujeres hasta que salió, y a dibujar muchas otras cosas en las que estoy trabajando hasta hoy. Eso fue hace dos años y medio y espero que siga siendo así.

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¿Te han influido de alguna forma los movimientos sociales que han tenido lugar estos últimos años en Chile?  

 No estar en Chile ahora es dolorcito y culpa. Chile está pasando por un proceso difícil, de reconstrucción, y de recordar cosas que todos sabíamos que no estaban ni curadas, ni cerradas. Desde España, mi cabeza está con Chile todo el tiempo.

¿Cómo estas viviendo este momento de pausa?

Siempre he trabajado siempre desde casa o desde el taller. Por eso en términos de trabajo para mí no es tan diferente, no me cuesta estar en casa. Sin embargo, el hecho de vernos a todos los habitantes de este planeta en una lucha conjunta contra un virus que parecía en un principio tan inofensivo nos está haciendo a todos, creo yo, hacernos un montón de preguntas sobre lo que es importante y lo que no.

Para mí, la empatía y la consciencia sobre la responsabilidad que tenemos cada uno de nosotros en la evolución o des-evolución de nuestro mundo y de la gente que nos rodea, es la cosa que está rondando en nuestras cabezas hoy. Me parece que necesitamos entender como sociedad completa, que todo lo que hacemos tiene repercusiones en la vida de los demás, si no, situaciones como ésta no acabarán de suceder. En esta ocasión extrema, vemos cómo los instintos de supervivencia, el egoísmo y la falta de empatía que portamos como raza, sólo nos hace retroceder y enfermar más.

Llevo esto al tema medioambiental, somos la raza que está destruyendo lo que es de todos, por tener cosas que en realidad no son importantes, somos la raza que se permite hacer “negocios” con la fragilidad y la vulnerabilidad del otro. Somos la raza que insiste en la desigualdad de género, de raza, de clase. Pero, somos la raza, también, que está haciendo cosas increíbles estos días, aplaudo a los que no han descansado por hacer que esto pase y eso me pone tremendamente feliz, me ayuda pensar en ellos cuando siento que todo se viene abajo.

Para algunas personas la casa se les echa encima, como alguien que pasa mucho tiempo en su guarida, ¿qué le sugerirías?

Lo más importante para mí es ponerse metas, somos seres competitivos, aunque eso nos haya traído la gran mayoría de los desastres que vemos hoy, porque nos han hecho pensar que tenemos que competir con otros. Creo que hay que competir con uno mismo todos los días, en las cosas más pequeñas. Tenemos el tiempo para darle amor y constancia a algo que tal vez teníamos olvidado, puede ser en fortalecer la relación con las personas con quienes compartimos la vida, o a la capacidad de crear cosas, o a actualizar aspectos del trabajo de una que por el ajetreo y por el ir y venir en transportes, hemos dejado atrás.

 Después de Mujeres, ¿cuál te gustaría que fuese tu siguiente paso?

Mientras estaba escribiendo y dibujando Mujeres, he estado siempre trabajando de manera simultánea otros proyectos y pensando en otros libros. Espero que mi siguiente paso sea dar forma a esos libros que están ahora en pensamiento.

 


 

*Mujeres y lo que pensamos mientras pasa el tiempo también disponible en ebook aquí 

Por: Raquel Bada 

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