Mercedes Rodrigo Bellido: la gran psicóloga española que olvidamos.

mercedes rodrigo bellido

Mercedes Rodrigo Bellido fue una figura fundamental en el nacimiento y crecimiento de la psicología y pedagogía en España y Latinoamérica, llegando a obtener el  Primer Premio Nacional de Psicología en Colombia.

Pavlov, Freud, Piaget, Yela, Maslow, Bandura… A menudo escuchamos o leemos sobre grandes figuras masculinas de la historia de la psicología y su obra pero ¿Dónde estaban las mujeres? No sé si vas a sorprenderte o no, pero también estaban allí, justo en el mismo lugar. A veces abriendo brecha.

Mercedes Rodrigo Bellido, esta desconocida madrileña, se formó como maestra entre 1910 y 1912 y posteriormente se dedicó a la investigación y formación en centros educativos especiales, con menores y adultos ciegos y sordomudos. Viajó por media Europa visitando centros similares y compartiendo conocimientos y aprendizajes con otros expertos.

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Gracias a su excelencia académica, en 1920 recibió una beca que le permitió ampliar su formación en Suiza, especializándose allí en el campo de la psicología en el reconocido Instituto Jean-Jeacques Rousseau y en la Universidad de Ginebra, donde se tituló y fue cercana colaboradora de Jean Piaget en los diversos estudios y experimentos sobre el desarrollo cognitivo y sensoriomotor infantil y transcribiendo La representación del mundo en el niño a la primera edición en español en 1933. Colaboró también en la obra de Claparède, destacado neurólogo y psicólogo clínico, y adaptó también sus publicaciones a la población española. Y junto a José Germain, desarrolló la adaptación española del Test de Stanford-Binet, una de las primeras herramientas para la valoración de la inteligencia en adultos. José Germain tiene un fabuloso salón de actos a su nombre en la Universidad Complutense de Madrid, ni rastro de Mercedes Rodrigo.

Tanto Rodrigo Bellido como Claparède fueron revolucionarios en el ámbito pedagógico, fomentando la observación y sensibilidad del profesorado hacia los logros y cambios del alumnado para poder aplicar una instrucción individualizada y adaptada a sus distintos niveles de desarrollo, enfocada en una enseñanza activa y basada en el conocimiento científico.

A su regreso a España empezó a trabajar en la Escuela Nacional de Personas Sordas y Ciegas en Madrid. Además, desarrolló programas de formación basados en técnicas psicopedagógicas para nuevos maestros por cargo del ministerio de educación de la época.

Alcanzó el cargo de Directora en el Instituto de Reeducación de “Inválidos” del Trabajo, realizando tareas de orientación y selección profesional, campo en el que fue pionera en España.

En 1925 se fundó el Instituto Médico-Pedagógico, donde Mercedes compartió sus conocimientos y recibió influencias del enfoque médico.

En 1929 se establece como asistente en el Instituto Nacional de Psicotecnia de Madrid, donde comienza a desarrollar trabajos psicométricos para la selección y orientación profesional. Fue nombrada directora en 1936, cargo que ejerció durante la Guerra Civil pero que, tras diversas presiones políticas, tuvo que abandonar antes de la resolución del conflicto y marchar al exilio en 1939, instalándose en Colombia.

En el país cafetero la reciben con entusiasmo, su trabajo es reconocido, seguido y valorado y pronto se le ofrece un cargo en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Colombia. Allí, con el apoyo exterior de colegas y académicos de entidades tan ilustres como la Universidad de Harvard, crea en 1947 el Instituto de Psicología Aplicada, con una sección dedicada plenamente a la educación y formación de especialistas en psicología.

Durante estos años de formación de nuevos psicólogos y psicólogas escribió su primer y único libro Introducción al estudio de la Psicología.

En 1948 tuvieron inicio en el país las revueltas políticas conocidas como “El Bogotazo”, motivo por el cual se vio forzada a emigrar nuevamente, esta vez a Puerto Rico, junto a su hermana, María Rodrigo Bellido, compositora de ópera y pianista, figura histórica de la música española.

En Puerto Rico, Mercedes continuó trabajando para las entidades universitarias y desarrolló un programa terapéutico para veteranos de guerra de EEUU, expandiendo así su labor e influjo también a la psicología clínica y terapia grupal.

Continuó colaborando en investigaciones, eventos y encuentros académicos hasta muy avanzada edad. Murió en 1982, todavía en el exilio, sin atreverse a regresar a un origen que poco aprecio y respeto mostraba por su obra y legado, la consolidación de la psicología como una ciencia y profesión necesaria en muchos ámbitos de la sociedad.