Ana Mushell homenajea a Patti Smith con una biografía ilustrada de la artista.

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Ana Mushell homenajea a Patti Smith con una biografía ilustrada de la artista.

 

A la ilustradora Ana Müshell (Jerez de la Frontera, 1989) le dan miedo los sitios cerrados y los días raros, por eso quizás se sorprende de que esté sobrellevando mejor de lo que pensaba estas horas confusas. Müshell nunca ha infravalorado el poder del arte como vía de escape, un camino que profesionalmente le ha llevado a ser una habitual en las páginas de Condé Nast, a colaborar con el Museo ABC o con la firma Coca-Cola. Además, tras editar sus propios fanzines: Aquí dentro y convivir con las bestias, o Sadness Motel, donde un universo en el que ovnis y moteles americanos de carretera convivían, fue un paso más allá publicando su primera novela gráfica, Pink Mousse (Hidroavión, 2017) en la que a través de una protagonista espacial, dejaba alguna pista sobre sus propios miedos y monstruos interiores.

Si algo intuyes cuando observas la trayectoria de Ana Müshell es que en ella existe un mantra, el de la libertad creativa. Porque autoimponerse límites  y comulgar sólo con lo que nos inspira hoy,  puede encorsetarnos mañana. Quizás por eso no fue casualidad que la propuesta de un libro ilustrado sobre la madrina del punk, Patti Smith, llamara a su puerta. Después una inmersión en todas las capas sin fondo de la cantante, y llenar libretas con  post-it azules estudiando sus momentos personales, ensoñaciones y viajes, Ana Mushell ya no pudo – ni quiso- desprenderse de su musa. El resultado: Patti Smith: she has the power, que se suma a la colección Vidas Ilustradas de la editorial Lunwerg. Aunque de niña ya escuchaba la música de Smith, con este proyecto se ha enamorado de sus facetas más desconocidas: “he descubierto muchísima Patti Smith que desconocía por completo. Por ejemplo su obra pictórica, sus dibujos, sus fotografías Polaroid, y su obsesión por capturarlo todo” confiesa.

Hablamos con Müshell – desde un punto de fascinación compartida por la protagonista de su libro- respecto a su proceso de disección, sobre cómo le gustaría que las puertas del Chelsea Hotel siguieran abiertas, y sobre cómo imagina que estará pasando el confinamiento la poeta de cafeterías solitarias neoyorquinas.

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Ana Müshell en su estudio – Lallave Foto

Cuentas que al llegar al final de Mtrain, sentiste unas ganas terribles de llorar, ¿qué crees que fue lo que te emocionó?

Cuando terminé de leer M Train me pilló en un momento muy sensible porque previamente había leído Éramos unos niños, Mar de Coral, Devoción y varios libros de otros autores que hablaban de Patti Smith. Entonces me tomé M Train como un “Ana, cuando leas esto ya puedes hacerte una idea. Ya puedes escribir sobre Patti Smith”. Fue como un  stop en la etapa de documentación.

Al final de su libro M Train, Patti describe cómo pasa un fin de año en soledad en su apartamento de Nueva York, cómo escucha el ruido y el jolgorio de fuera mientras ella se retira a su habitación andando escaleras arriba en silencio. Acompañada solamente de una libreta y su pluma para escribir. Me dieron muchas ganas de abrazarla. Me pilló entonces escuchando de fondo su canción Grateful, y empecé a llorar. De veras había conectado con ella, con su escritura, con sus canciones. Me quedaba el recuerdo de haber leído sobre su marido Fred Smith, su hermano Todd, Robert Mapplethorpe, Richard Sohl, Lou Reed, Sam Shepard y de todos sus seres queridos que fallecieron antes de tiempo y a los que Patti rinde homenaje constantemente. No sé, fue un cúmulo de sentimientos a los que Patti Smith te lleva con su obra. Finalmente me hizo llorar, mucho, y decidí escribirle una nota de agradecimiento al finalizar el libro.

¿Por qué crees que has conectado tanto con Patti Smith? ¿en qué momento decides que esa admiración tiene que ir un paso más allá y crear Patti Smith: She has the power (Lunwerg, 2020)?

Fue mi madre la que ponía los discos de Patti Smith siendo yo muy pequeña, ahí yo creo que ya sembró en mí algo sin saberlo. Y años después surgió este proyecto desde Lunwerg. Querían incluir a Patti Smith en su colección de Vidas Ilustradas y Javier Ortega, el editor, pensó en mí para llevarlo a cabo.
Creo que he tenido muchísima suerte porque no conocía en profundidad la vida y obra de Patti, y embarcarme en este libro, documentarme para él y posteriormente dibujar y escribir sobre Patti Smith me ha permitido esa conexión de la que hablas. Creo que es imposible no enamorarse de Patti cuando lees sus libros. Te adentras en su biografía, sus viajes oníricos y sus conexiones con otras realidades. Esto, y además disfrutar su discografía ya sabiendo sobre este contexto, ha sido un viaje de conexión total con ella, o así lo he sentido. Ha habido mucha intuición y sentimiento en este libro.

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Patti Smith: she has the power por Ana Müshell

Dices que tu madre definía a Patti Smith como “una mujer libre”, algo que sin proponérselo, inevitablemente transmite. ¿Cuál crees que es su secreto?

Creo que Patti lo tenía muy claro ya muy joven al rechazar etiquetas y estereotipos desde su adolescencia. Encontró afinidad y referentes en artistas y pintores, en la poesía de Rimbaud, en la música de los Rolling Stones o de Bob Dylan. Desde que decidió irse a Nueva York sin apenas dinero, sola y sin miedo Patti Smith ya estaba siendo Patti Smith.

Por lo que cuenta en sus libros y entrevistas, la libertad es lo que ha buscado siempre, la libertad de hacer lo que quiera cuando quiera. Así consiguió llegar al Chelsea Hotel, trabajar escribiendo, componiendo, tener su propia banda de rock y retirarse para formar su propia familia junto a Fred Smith cuando así ella lo quiso. Patti ha tomado estas decisiones siendo libre y haciendo siempre lo que le gusta.

 

Al final de su libro M Train, Patti describe cómo pasa fin de año en soledad en su apartamento de Nueva York, como escucha el ruido y el jolgorio de fuera mientras ella se retira a su habitación andando escaleras arriba en silencio, solamente acompañada de una libreta y su pluma para escribir… Me dieron muchas ganas de abrazarla.

Volviendo a Mtrain, en él también relata como en uno de sus viajes a Valencia, se animó a unirse en la manifestación “Salvem el Cabanyal”, y también nos sorprendió en Madrid con su presencia en el 15M. ¿Has podido retratar esta vertiente comprometida?

Me ha faltado mucha Patti Smith en mi libro, pero es que ella es inabarcable. Sí que traté de enlazar su canción People have the power (que hace referencia a este poder que tiene el pueblo para tomar el control y liberarse) con una doble página donde aparece Patti en la actualidad con su gorro de lana y su chaqueta negra, cantando sobre un escenario. En el texto escribo sobre una frase suya: “Unidos podemos cambiar el mundo, podemos cambiar la revolución de la Tierra”. Hablo de que la lucha de Patti Smith a través de todas sus vertientes como artista, es una lucha social que apuesta por la libertad, por los derechos humanos, por la igualdad, por la salud del planeta y el futuro. Ella es así, y es natural verla formando parte del 15M o en cualquier manifestación en pro de los derechos humanos, los derechos de la mujer como así también la vimos el año pasado en el CCK en Argentina, levantando con el puño bien arriba el pañuelo verde de la Campaña por el derecho al aborto legal.

La relación de Patti con Robert Mapplethorpe es una de las partes de su vida que más te impactó. ¿Cómo conseguiste ilustrar la esencia de ese complejo dúo en tu libro?

¡Ojalá hubiera sabido ilustrar la esencia de esto! Creo que simplemente me he limitado a escribir y dibujar sobre lo que Patti Smith cuenta de su historia con Robert. La esencia de esa historia tan inmensa, emotiva y tan única sólo la sabe describir Patti, el resto nos limitamos a contarlo quizá de otra manera, pero ni por asomo creo que haya llegado a la esencia. Lo que sí espero es que se note el cariño con el que he elegido las ilustraciones y las palabras para describirles y para hacer llegar al público que no conozca esta historia, el amor y la amistad tremenda que se gestó entre Patti y Robert.

¿Hay alguna parte de su vida o de su personalidad más desconocida que  te haya sobrecogido?

A raíz de este proyecto he descubierto muchísima Patti Smith que desconocía por completo. Por ejemplo su obra pictórica, sus dibujos y sus fotografías Polaroid. Aunque es natural en ella explorar cualquier vertiente artística, desconocía su obsesión por capturarlo todo no solo a través de la palabra, de sus libros y canciones, sino con su cámara Polaroid con la que va a todas partes. Me impresionó mucho la capacidad que tiene Patti de viajar de una realidad a otra y hasta en sueños, de captar señales e interpretarlas. Es una persona muy onírica, chamánica incluso, con rituales propios. Su incansable sed por la lectura y por la investigación en torno a la poesía y la escritura, su obsesión por los objetos cotidianos que han pertenecido a escritores o músicos que ella admira… Todo este mundo interior que Patti en realidad deja bastante a la vista en sus libros e incluso en su cuenta de Instagram que utiliza casi como un diario, esa parte era muy desconocida para mí, y es realmente esencial en ella.

Patti Smith: she has the power por Ana Müshell

Patti Smith es una persona muy onírica, chamánica incluso.

¿Cómo comenzaste a dibujar, y en qué momento sentiste que se había convertido en algo serio? 

Me da la sensación de que para mí siempre ha sido muy serio esto de dibujar; empecé de niña, pero en mi caso nunca he dejado de hacerlo. Me recuerdo dibujando todo el tiempo. También recuerdo que en mi casa había libros de pintura clásica que me gustaba observar durante horas, aunque no entendía nada por supuesto. Mi familia me regalaba lienzos, cuadernos y materiales de pintura y dibujo, y me han motivado mucho a hacer lo que he querido. Siempre me he tomado muy en serio las clases más creativas, y así fue hasta que decidí estudiar Bellas Artes que empecé en Sevilla y terminé en Madrid.

Dibujar ha sido mi medio de expresión preferido y decidí convertirlo en mi profesión hace relativamente poco, cuatro años más o menos, cuando dejé mi trabajo como diseñadora gráfica en la empresa en la que trabajaba, para volcarme en ser ilustradora a tiempo completo. Supongo que ese es el punto de seriedad que necesitaba la cosa. Y bueno, está siendo un proceso lento, de mucho aprendizaje y de mucha paciencia, pero es mi trabajo y lo adoro.

Dices que te es imposible despegarte de las protagonistas de tus historias, ¿es una convivencia creativa lo que se establece entre vosotras?

En alguna entrevista hablé sobre este tipo de conexión con las protagonistas de muchas de mis ilustraciones, pero entonces me refería a la protagonista de mi primer libro, Pink Mousse, que contaba la historia de una astronauta que se embarcaba en un viaje sin retorno por el espacio exterior; ella hablaba de sus miedos y de sus monstruos, de lo que huía y de cómo la soledad dentro de la nave espacial provocaría un encuentro consigo misma. Entonces puse mucho de mí en aquella pequeña astronauta, supongo que por esto dije que me fue difícil despegarme de ella.
En el caso de Patti Smith, She has the power, mi conexión con ella ha sido a través de la investigación para el libro, el hecho de dibujarla y retratarla mucho, de indagar en su biografía. Finalmente creo que es inevitable conectar e incluso enamorarte de Patti Smith.

Tu obra ha abarcado moteles tristes, espacios rosas, y chicas que viajan al espacio. ¿Qué llenan ahora tus bocetos más personales? 

Ahora mismo estoy trabajando en proyectos que se alejan de ese mundo del Sadness Motel o de viajes por el universo. Digo que se alejan porque son proyectos que no nacen de mí sino que son encargos, aunque los disfruto mucho igualmente, la mesa del estudio se me ha llenado de bocetos y de guiones en torno a estos proyectos. Antes producía mucha obra personal porque no tenía apenas encargos, y ahora doy prioridad a lo que más o menos me da de comer, así que  diría que he evolucionado hacia eso. Hago mucho más retrato, y si me centro en expresar algo es en viñetas autoconclusivas muy cortas que hablan de ciertos momentos de interior, de copas de vino o el placer que da escuchar ciertos discos. La verdad que hay mucha idea romántica por ahí.

También hay otros artistas que te inspiran a dibujar…

Sí, y también aprovecho para hacer mis propios homenajes. Hace poco dibujé a Julio Cortázar, que me tiene muy enamorada desde que me sumergí en la lectura de su libro Rayuela. A Sylvia Plath también quise dibujarla (y aparece en el libro de Patti Smith), y ya cerrando con el libro, he tenido el gusto y el privilegio de dibujar y homenajear a figuras como Bob Dylan, Janis Joplin, Jimi Hendrix, Jim Morrison, Amy Winehouse, el Chelsea Hotel o la mítica sala CBGB, y sobre todo a nuestra inmensa y única Patti Smith.

¿Cómo estás viviendo  esta etapa de pausa? ¿personal y artísticamente?

Mi vida cotidiana como ilustradora y como autónoma no dista mucho de la rutina que llevo ahora. Creo que lo llevo bien, a pesar del miedo y la ansiedad que pueda generar esta situación, la incertidumbre y el hecho de tener a mi familia lejos. Eso a nivel personal, y en lo artístico sigo trabajando en los proyectos que tienen que salir adelante, pero sí noto un bajón creativo, un bloqueo que no me permite avanzar o concentrarme las horas que necesito. Tengo la impresión de que se me pasan los días y que no he hecho nada y la verdad las redes sociales me agobian un poco en este aspecto. Admito que estoy notando cierto bloqueo y desgana, pero obviamente es natural en esta situación extraña.

En un ejercicio de imaginación ¿cómo te imaginas que viviría ella este confinamiento en esa época punk vs como lo está viviendo ahora a sus 73 años?

Me imagino que si este confinamiento le hubiera pillado en el Chelsea Hotel en 1970, y ojalá a mi también me hubiera pillado allí. Supongo que lo hubiera vivido escribiendo sin parar, produciendo muchísima obra escrita para sus poemarios y canciones. La imagino en compañía de su querido amigo Robert Mapplethorpe, de Jim Carroll, o de los poetas Beat a los que adoraba. Seguro que habría aprovechado el tiempo de alguna forma muy creativa, dibujando y escribiendo, teniendo reuniones y conversaciones fascinantes con aquellos personajes intelectuales, aquellas mentes maravillosas que la rodearon en esa época.
En la actualidad, por lo que publica al menos en Instagram,  este momento lo está pasando acompañada de su hija Jess. Seguramente esté invirtiendo mucho tiempo en leer y releer sus libros favoritos. Quizá esto le sirva para una próxima novela, o simplemente para descansar de la rutina de conciertos y festivales atestados de público que llevaba el año pasado. Estoy segura que Patti a estas alturas echará mucho de menos viajar y pasearse por París o por Japón. Reencontrarse con personajes a los que admira, pasear por los cementerios que tanto le gustan o tomar café en sus cafeterías favoritas. Pienso mucho en ella y en esto mismo durante estos días que llevamos de quedarnos en casa; Patti cuídate mucho, please.


 

Por | Raquel Bada

Fotografías | Lallave Foto

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