Other Cartographies: el proyecto que descubre a mujeres cartógrafas.

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¿Mujeres cartógrafas? El proyeto Other Cartographies desvela sus nombres y apellidos.

“Hic sunt dracones”  (Aquí están los dragones) es una expresión latina utilizada en la cartografía medieval para reflejar en los mapas territorios desconocidos, inexplorados y peligrosos. El texto solía acompañarse de una ilustración que representaba criaturas mitológicas como serpientes marinas o lagartos alados. “Hic sunt mulieres” (Aquí están las mujeres)  sería una buena forma de titular esta historia, la que cuenta como Kiara Firpi, en plenos estudios universitarios, descubrió cómo en el mundo de la geografía, existía una cara B tan fascinante, que la llevó a crear su propio proyecto: Other Cartographies. Porque sí, mujeres cartógrafas también las había.

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Other Cartographies o cómo descubrir mujeres cartógrafas.

Imagina que eres una estudiante de arquitectura que lleva años aprendiendo sobre los planos y mapas de las grandes ciudades y sus edificios: técnicos, muy estructurados, estrictos en cuanto a medidas ortográficas y fuentes oficiales de información, siempre fundamentados por hombres. Conoces el nombre de alguna autora, pero su presencia y referencias parecen casi anecdóticas. Te matriculas en un máster de Comunicación Arquitectónica, y estudias las variables, contextos, sistemas y procesos de impacto, de relación y comunicación del ámbito arquitectónico, a través de cualquier medio, con el entorno y las personas. Tienes que hacer un trabajo de fin de máster, comienzas a investigar algunos temas y encuentras referencias de muchos cartógrafos. Menuda novedad. Pero en el mundo ya no solo se escucha la voz de los hombres y te preguntas si habrá otros en femenino.

Una noche, con la taza de café en la mano, aparece en la pantalla el nombre de una exploradora y cartógrafa que no conocías, le sigues la pista y descubres que en 1925, en Estados Unidos, un grupo de mujeres viajeras y aventureras fundaron la Sociedad de Mujeres Geógrafas. Como si encontraras la X en el mapa del tesoro pirata piensas “Hic sunt mulieres”. Algunas mujeres se han dedicado a la cartografía desde hace siglos pero su labor era silenciada en un ámbito dominado por hombres. Su trabajo tan sólo veía la luz si se trataba de alguna colaboración, quedando sus nombres y apellidos en un desapercibido segundo plano.

La Sociedad de Mujeres Geógrafas surgió en contraposición a esa tarea no reconocida. La sociedad la formaron mujeres que recorrieron distintas zonas y continentes, exploradoras y corresponsales de guerra que comenzaron a plasmar su visión del mundo a través de la cartografía. A raiz de este descubrimiento, aparecen más figuras: antiguas, actuales, revisas los mapas, los documentos, descubres términos como la “psicogeografía” y alcanza la madrugada, ojerosa y saturada de información. Decides ir a la cama y por el camino te das cuenta de que te has sumergido hasta el fondo en la investigación, que ya no puedes dar vuelta atrás, has descubierto algo, muchas voces, y merecen ser compartidas.

Este podría ser el inicio de la historia de Kiara Marina Firpi Carrión, una joven puertorriqueña afincada el Madrid, y el origen de cómo llegó a reunir Other Cartographies: una colección de mapas realizados por mujeres que, curiosamente,  no recogen lugares sino experiencias, hábitos, eventos y costumbres. Su fundamento no es plasmar con exactitud matemática las calles, los edificios y la geografía, como sus colegas hombres, sino reflejar sus vivencias en distintos lugares. Y aquí es donde cobra valor el término psicogeografía: el acercamiento a cómo el entorno geográfico y su distribución influye en nuestra forma de actuar y en nuestras emociones. Porque los documentos de estas mujeres no son meramente informativos, sino también formativos por su carga cultural y social.

El archivo de Other Cartographies es accesible a través de la página web. Podemos descubrir a más de cuarenta cartógrafas y sus distintas perspectivas, diferentes mapas, ciudades y formas de descubrir nuestro entorno e historia.

Entre las piezas encontramos el famoso Mapa de Ebstorf, una creación medieval de las monjas del monasterio de Ebstorf  (Alemania) que muestra la distribución de arzobispados, indicaciones bíblicas y notas sobre algunos animales. Los mapas de asedios y hechos bélicos que Anna Beek desarrolló durante la Guerra de Sucesión Española; los atlas pedagógicos de Sara Cornell; el mapa político, musical y literario de figuras afroamericana de Louise Jefferson , o los mapas infográficos  sobre la distribución de la mujer en el trabajo que Gertrude Williams, economista y socióloga, desarrolló en Inglaterra.

También hay mapas actuales como el de Molly Roy, sobre mujeres relevantes en el desarrollo de la ciudad de Nueva York, o la obra de Meghan Kelly, que realizó un mapeo de las fronteras en Siria, fusionando la perspectiva tradicional u oficial, y la no tradicional, es decir, el uso cotidiano y real de los puntos fronterizos, los pasos de inmigración y zonas en conflicto.

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Tras este genial trabajo de investigación y documentación, Kiara Firpi también ha querido aportar su granito de arena, otra visión de la ciudad de Madrid. Después de varios años y muchos paseos, Kiara observó que era escaso  el número de calles madrileñas bautizadas con figuras femeninas. Pensó en la importancia y necesidad de que ganaran visibilidad y por ello desarrollaron el mapa Las mujeres en las calles, un plano que desglosa las zonas, plazas, paradas de metro y calles con nombres y vidas de mujeres. Por ejemplo, en la zona céntrica de Madrid podemos encontrar a Manuela Malasaña, Loreto Prado, La Latina, Clara Campoamor, Santa Bárbara o Concepción Arenal. Este innovador mapa, diseñado al estilo nube de palabras, se completa con breves descripciones sobre la identidad e historia de estas mujeres.

Desde estas palabras, te invito a visitar y conocer la plataforma Other Cartographies, el mapa Las mujeres en las calles, que es descargable. Podrás viajar en el espacio y el tiempo, conocer otros países y ciudades desde una perspectiva que no teníamos antes: social, cultural e histórica sin perder el valor geográfico, y por supuesto, con una dosis justa y precisa de feminismo.


 

Por: Laura Giménez del Toro