Gerda Taro: la fotógrafa oculta tras el pseudónimo de Robert Capa

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Gerda Taro: la fotógrafa tras el pseudónimo de Robert Capa.

Cuando se habla de Gerda Taro es difícil no acordarse de la clásica frase que afirma que “detrás de cada hombre siempre hay una gran mujer”. En este caso, el dicho cobra más sentido que nunca. Esta fotógrafa alemana fue la creadora, junto a Endre Ernő Friedmann, de uno de los fotoperiodistas más famosos de la historia, Robert Capa.

Gerda Taro – realmente llamada Gerta Pohorylle- nació en Stuttgart, en el seno de una familia judía originaria de Polonia. Aunque creció en un ambiente burgués y acomodado, desde muy joven fue insurrecta, y estuvo ligada a movimientos sociales y obreros. Su faceta revolucionaria la llevó a ser la primera mujer en cubrir una guerra, y también la primera fotoperiodista que perdió la vida en el frente, en la Guerra Civil Española. Veintiséis años fueron suficientes para convertirse en un hito de la historia del fotoperiodismo moderno. Hito que, hasta hace pocos años, permanecía oculto bajo la reconocida figura de Robert Capa.

Gerda Taro

La relación de Gerda Taro con la fotografía comenzó tras su huida a París. En 1933, Gerda fue detenida en Leipzig por hacer campaña contra el gobierno nazi. Este hecho obligó a su familia a buscar refugio en otros países, y Gerda escapó con una amiga a la capital francesa, donde realizó diversos trabajos como niñera, camarera, mecanógrafa y, finalmente, secretaria en la agencia Alliance Photo. Fue allí donde encontró su vocación y donde conoció a Endre Ernő Friedmann, un fotógrafo de origen húngaro que acabó por convertirse en su pareja profesional y de vida.

A pesar de haber encontrado su vocación, sus inicios en el mundo de la fotografía profesional no fueron fáciles. Las ofertas de trabajo eran escasas, y ante la necesidad de ganar dinero, Gerda ideó junto a Endre una curiosa estrategia comercial, a la que pusieron nombre y apellido: Robert Capa. Capa se presentaba como un reconocido fotógrafo estadounidense en busca de trabajo. Su caché era bastante más alto que el de cualquier fotógrafo europeo, pero la calidad y el renombre se pagan, aunque sean falsos. Pronto comenzaron a llover ofertas, que ambos fotógrafos realizaron bajo el mismo pseudónimo.

En 1936 estalló la Guerra Civil Española. En una época en la que el nacionalismo estaba en auge, el mundo miraba a España como un referente en el que los fascismos y la democracia se enfrentaban por primera vez. Motivada por sus ideales revolucionarios, Gerda puso rumbo a Madrid. Junto con Endre, viajaron por toda España documentando el papel de los republicanos en el frente. Como ellos, cientos de periodistas y fotógrafos llegaron para retratar la Guerra Civil, que veían como una oportunidad no solo para contar lo que sucedía en el país, sino para tratar de cambiar el curso de las ideologías políticas en Europa. Conscientes de su capacidad para incidir en la conciencia social, comenzaba a surgir una nueva forma de periodismo.

Gerda Taro

Aún bajo el pseudónimo de Capa, Gerda fue pionera de este nuevo estilo de fotografía. Su trabajo estaba fuertemente ligado a la cuestión social y humana. Retrataba a las víctimas de la clase más humilde, pero también a las mujeres intelectuales y a quienes arriesgaban su vida en el frente. Su retrato de la mujer de la época poco tiene que ver con la realidad de la mayoría de mujeres en aquellos años. Conocedora de la influencia mediática de sus imágenes, Taro reflejó a una mujer luchadora, intelectual, que actúa en igualdad de condiciones que los hombres de la época, desafiando las divisiones de roles.

Sus fotografías miraban cara a cara a la realidad del pueblo español. Gracias a los avances tecnológicos, por primera vez podían retratar las acciones en el frente, de forma cercana y real. Ya no eran necesarios los posados, la vida no debía detenerse ante la cámara, solo tenían que retratar su fluir. La frase de Capa “Si una foto no es suficientemente buena es porque no estabas suficientemente cerca” hace referencia a la forma que tenían de concebir el periodismo tanto Gerda como su compañero. Esta mirada innovadora les marcó como pioneros de un nuevo estilo de fotografía, que marcó las bases del fotoperiodismo actual.

Le photographe est mort.

3,1415, alive, no longer my amour

El éxito de Robert Capa llegó con su célebre fotografía Muerte de un miliciano. Hasta hoy, la autoría de la imagen sigue siendo una incógnita, y puede que nunca se descubra si fue Gerda o Endre quien tomó la imagen que se convirtió en icono del nuevo fotoperiodismo. A partir de ese momento y con el objetivo de lograrse un hueco propio en el mundo de la fotografía, Gerda decidió independizarse de la figura de Capa, y comenzó a firmar su trabajo como “Photo Taro”.

Poco tiempo después, la fotógrafa falleció en un accidente en el frente. Tras su muerte, ningún familiar reclamó su trabajo, por lo que su obra quedó injustamente olvidada bajo el nombre de Robert Capa. Más de ochenta años han tenido que pasar para reconocer la innovadora mirada de Gerda Taro, que marcó un antes y un después en la historia del fotoperiodismo contemporáneo.


 

Por | Ohiane Iriarte

 

 

 

 

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