Huda Sha’arawi: la pionera egipcia que se arrancó el velo.

Huda Sha’araw

Huda Sha’arawi: la pionera egipcia que se arrancó el velo.

La primavera del año 1923 cuenta la historia de una mujer que decidió liberarse de la prisión en la que Egipto la tenía atrapada. Bajo la atenta mirada de muchas otras mujeres que sufrían la opresión de una época en la que ni siquiera eran merecedoras de derechos, Huda Sha’arawi decidió quitarse el hiyab en público y alzarlo hacia el cielo de El Cairo, en un gesto de valentía. Este hito fue marcado en la historia como el primer acto en pro de la mujer que se recuerda en el mundo árabe.

Huda Sha’arawi nació en junio de 1879, en el seno de una familia de clase alta egipcia. Creció en un harem de mujeres, algo habitual en la época, donde no se les permitía acceder a los estudios que recibían los hombres, lo que provocó una insatisfacción interna en Huda, quien no lograba comprender  por qué no podían gozar las mujeres de los mismos privilegios sólo por su género. Tal y como ella misma mencionó en sus memorias, Harem years, The memoirs of an Egyptian Feminist, le resultaba injusto no poder satisfacer sus inquietudes como lo hacían los varones. Así, decidió tomar las riendas de su vida, ayudando, sin pretenderlo, a que muchas otras se sintieran inspiradas por su valor.

Pertenecer a la clase alta ayudó a que Huda pudiera empaparse de los libros que encontraba a su paso, tanto los que veía en casa como todos aquellos que podía tomar prestados de sus familiares. Huda tomó el desafío como propio y se aprendió el Corán de memoria, además de comenzar a a estudiar árabe y turco entre otras lenguas. Ya desde muy pequeña, decidió que no sería ella la que dejara sus sueños atrás a causa de la presión que ejercía la sociedad sobre sus hombros por el mero hecho de no nacer bajo el género adecuado.

Me volví depresiva y comencé a descuidar mis estudios, odiando ser mujer porque me mantenía alejada de la educación que buscaba. Después, ser mujer se convirtió en una barrera entre yo misma y la libertad a la que aspiraba.

Huda Shaarawi

 

Tristemente, más tarde sus estudios fueron interrumpidos por el matrimonio que contrajo a los trece años con su primo, unos cuarenta años mayor que ella. No tuvo elección ya que, como ella misma dijo, si elegía no hacerlo traería la vergüenza a su familia. Sin embargo, su matrimonio no duró mucho, puesto que poco después de un año decidió divorciarse al conocer que su marido esperaba el hijo de una de sus concubinas.

Tal y como Huda Sha’arawi cuenta en sus memorias, es la libertad lo único que ansían muchas de las mujeres atrapadas en el yugo de la sociedad. Ella dio un paso más allá e inspiró a numerosas mujeres a quitarse el hiyab si así lo deseaban. A partir de ese célebre momento en 1923, abrió una escuela para mujeres y fundó la Unión Feminista Egipcia, la cual dirigió hasta el día de su muerte, el año 1947. Se convirtió, tras los años, en un importantísimo icono feminista cuyo recuerdo sigue inspirando hoy a muchas mujeres en el mundo árabe, incluso fuera del mismo.

No quedando satisfecha con sus logros, Huda junto a la Unión Feminista Egipcia consiguieron aumentar la edad de casamiento de las mujeres de los trece a los dieciséis años. Además, no solo luchaba por la igualdad entre mujeres y hombres, sino que también fue una importante activista anticolonial de la época que lideró numerosas manifestaciones en las calles frente a los británicos, defendiendo la paz y el desarme.

Mi comunidad no me considera una mujer real porque no están dispuestos a aceptar a una mujer que se opone, o defiende su género. Para ellos, no soy mujer porque soy fuerte y me enfrento a ellos. Creen que la fuerza es para los hombres y la debilidad para las mujeres.

Incluso tras fallecer, Huda Sha’arawi dejó una huella, un nuevo hilo de pensamiento bajo el que muchas otras mujeres se acogieron para continuar luchando por lo que verdaderamente piensan y desean, a pesar de no ser lo que se espera de ellas por parte de la sociedad. Al principio, este cambio solo se extendió en la clase alta dentro del mundo árabe, pero con los años su legado se convirtió en el punto de partida para conseguir mucho más y, así, plantar cara a la desigualdad de derechos que aún puebla parte de nuestro mundo.


 

Por | Cristina Morgado

@lieveheers| @letterforyoo 

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