Verónica Living: cómo hacer del sangrar un arte.

veronica living

 

Un hilo rojo recorre la obra de Verónica LivingLas manos de esta visceral ilustradora cacereña no paran de moverse. Verónica, que se presenta como artista multidisciplinar, ha indagado en la poesía, la fotografía y la escultura. Ahora además, se anima con vídeos en YouTube de estética límpida y ordenada donde muestra sus procesos artísticos mientras recomienda lecturas. Con tan solo veinticuatro años y un grado en Bellas Artes, ha escrito y dirigido varios cortos, realizado exposiciones  como “En este momento  o “Terriblemente mía“, y escrito dos poemarios

En su libro Me falta la sangre de Ediciones En Huída, habla en primera persona sin auto-censurarse sobre la depresión y en su segundo poemario, Reconocer la sangre -aún en crowdfunding- nos acerca a la menstruación desde una mirada íntima, liberadora y sobre todo, necesaria. Porque para Verónica Living la sangre es sinónimo de vida, y no de tapujo ni vergüenza. En Bamba, hemos querido tirar de ese hilo que une la boca y el corazón, representado en sus dibujos, para acercarnos a su trabajo y charlar con su autora. Hablamos con la artista sobre su inmune frenesí creativo, y de cómo transformar tu universo artístico personal en una voz universal.

 

Las que te seguimos en redes sociales hemos visto que esta pandemia no te ha puesto freno. ¿Cómo se encuentra tu creatividad?

Lo cierto es que estoy siendo tremendamente afortunada. He tenido la suerte de que me ha pillado viviendo con mi pareja, estoy en una situación económica más o menos estable y tanto yo como mis seres queridos estamos bien de salud, así que me considero toda una privilegiada.

Estoy viviendo este tiempo con mucha introspección, trabajando mucho en mi salud mental y reflexionando mucho sobre lo que hago. Creo que, más que haber dado más agilidad a mi creatividad, simplemente tengo más tiempo. Y esto es algo que estamos experimentando muchas personas. Al haberse suspendido nuestra actividad laboral “normal”, estamos teniendo más tiempo para dedicarnos a lo que realmente nos importa, y eso es raro y asusta, pero también es bonito.

Es cierto que tengo las manos metidas en varios proyectos y que soy un culo inquieto, estoy intentando convivir con más incertidumbre de la normal y estoy trabajando en conocerme más a mí misma.

Sylvia Plath por Verónica Living
Sylvia Plath por Verónica Living

¿Darle alas a ese desenfreno creativo fue una decisión consciente?

El germen de mi decisión de crear, por así decirlo, no fue algo consciente. Simplemente es algo que siempre he hecho, siempre he escrito y dibujado, siempre he tenido inquietudes artísticas. Suena a cliché, pero no recuerdo un momento de mi vida donde no lo hiciera, siempre he sentido pasión por el arte. Sin embargo, sí he tomado consciencia de ello a medida que he ido creciendo, porque crear también puede suponer un esfuerzo grande y te planteas cosas. ¿Merece la pena? ¿Realmente quiero hacer esto, quiero llevar esta vida? En mi caso, la respuesta siempre ha sido sí. Nunca he pensado en dejarlo o dedicarme por completo a otra cosa. Decido crear porque es mi manera de vivir, no le veo mucho sentido a hacerlo de otra forma.

La sangre es eso que nos recorre y que lleva la vida a través de nuestros cuerpos.

Para mí es un símbolo de vitalidad.

El sentido del tacto y las manos son referentes de tus trabajo ¿a qué se debe ese protagonismo? 

Para mí los sentidos son muy importantes, son el medio por el que nuestro cuerpo experimenta el mundo, la vida. Y el tacto es ese sentido con el que, además de sentir, creamos. Me gusta hacer muchísimas cosas con las manos, experimentar nuevas disciplinas y técnicas, descubrir maneras de hacer, y reencontrarme con otras. Ahora mismo estoy bastante centrada en la escritura y la ilustración, pero también me interesan mucho la escultura, la fotografía, y los nuevos medios.

Esto me lleva a preguntarte por qué estudiaste Bellas Artes y qué fue lo que te aportó.

Pues me metí a última hora en el bachillerato artístico, me di cuenta de que quería perseguir ese camino y explorar esas inquietudes. Disfruté mucho esos dos años, aprendí también bastante. A la hora de elegir carrera, tenía varias en mente, Psicología, Historia del Arte, o Filología,  pero puse Bellas Artes en primer lugar porque era lo que más me apetecía hacer, y afortunadamente me lo podía permitir. Sentía que era el paso que quería dar, continuar explorando y aprendiendo sobre arte.

Estudié los primeros tres años en Salamanca, aprendí las técnicas clásicas de dibujo y escultura, aprendí teoría e historia del arte, experimenté bastante con lo que quería hacer. En tercero, elegí el itinerario de Audiovisuales porque estaba enamorada del cine y aprendí mucho sobre los sentidos y cómo percibimos los estímulos artísticos gracias a un profesor que tuve, Javier Codesal. Luego vino una época un poco (bastante) turbulenta, me mudé a Madrid, y al hacer el cambio de expediente, no me convalidaron casi ninguna asignatura de tercero porque los planes de estudio son muy diferentes, así que tuve que hacer otra vez el tercero de la Complutense. Eso se me mezcló con una depresión y una época de mucha ansiedad, y el estar bastante sola en una ciudad tan grande. Pero al final así descubrí que me apasiona también la escultura, experimenté mucho y empecé a conocerme realmente como persona y como artista.

Me aportó muchos conocimientos y oportunidades de experimentar y producir obra en las instalaciones de las universidades que no hubiera tenido de otra forma. Para mí fueron años de crecimiento y descubrimiento tanto artístico como personal.

El germen de mi decisión de crear, por así decirlo, no fue algo consciente.

Veronica Living
Sororidad interseccional por Verónica Living

¿Cómo ha evolucionado tu escritura? ¿qué entreteje tus dos libros?

Está en evolución constante, y va evolucionando conmigo. Desde Me falta la sangre, por ejemplo, han pasado muchas cosas en mi vida y he cambiado mucho, afortunadamente. Siento y escribo de forma menos dramática, por ejemplo. Trato de ser más consciente de lo que reflejo en las palabras, y no solo me dejo llevar por el impulso del momento, aunque la poesía sigue siendo algo muy “pulsional”.

El hilo que une Me falta la sangre y Reconocer la sangre es, obviamente, la sangre. En el primero, la sangre está ausente: se me retiró la regla a causa de la depresión durante seis meses, y eso me marcó a mí y marcó la escritura del libro. En el segundo, hago un viaje interior para reconciliarme con la regla, con esa sangre, para reconocerla. También es un libro que no va solo de mí, sino que pretende ser un acompañamiento, una herramienta para que más personas reconozcan su sangre.

Tengo pensado escribir una tercera parte de esta “trilogía de la sangre”, pero todavía está gestándose en mi cabeza.

¿Por qué esa insistencia en retratar la experiencia femenina?

Bueno, no creo que la menstruación sea solo una experiencia femenina, si te refieres a eso. En ese sentido, más bien me inspira el feminismo. Seguimos viviendo con muchas opresiones, y considero que la representación artística es una parte importante de la lucha social. Aporto mi perspectiva y mi granito de arena. Me inspiran infinidad de cosas: lo cotidiano, las emociones, la propia literatura, el propio arte, el propio lenguaje, la pripia vida.

En Reconocer la sangre muestras describes la reconciliación con el cuerpo menstrual, esta obra tan personal, ¿se convierte en política social?

Sí. Suscito la famosa frase: “Lo personal es político”. Pienso que haciendo cambios en nuestras relaciones personales, en nuestras relaciones con nosotres mismes, con nuestros cuerpos, también estamos haciendo cambios sociales. Y creo que la representación artística es importante para ello: necesitamos imágenes, símbolos, signos, que identifiquen nuestras emociones, que expresen nuestras formas de sentir y nuestros pensamientos. Y estos pensamientos personales también forman parte de una colectividad.

La poesía y la escritura son una extensión de ti misma y tus preocupaciones. De hecho, hace poco Alejandra Pizarnik fue tu referente para una reflexión intrínseca sobre el propio lenguaje. Hemos visto una propuesta muy reciente sobre la búsqueda y el desglosamiento de palabras para resignificarlas y atreverte a darle acepciones personales. ¿Es algo sobre lo que te gustaría seguir indagando? 

Sí, la poesía completa de Alejandra Pizarnik es uno de mis libros de referencia, su uso del lenguaje y de las imágenes poéticas me inspira muchísimo y me identifico mucho con su escritura. Efectivamente, estoy trabajando en un nuevo proyecto que he llamado Altersignificarium en el que juego un poco con el lenguaje, con las palabras y sus significados. Es un proyecto abierto, me interesa explorar la maleabilidad del lenguaje y me pareció un buen recurso para practicar la escritura.

También estoy trabajando poco a poco en un poemario nuevo. Cuando escribo poesía suele ser de forma más impulsiva, guiada por emociones o pensamientos del momento. Pero a la hora de conformar un poemario, por ejemplo, siempre intento darle un sentido y un orden a la lectura. También a veces sé que quiero escribir sobre equis temas y lo tengo como base para experimentar. Para mí la poesía es eso, un lugar donde experimentar, donde no tengo que seguir unas normas, donde puedo hacer lo que quiera.

Además de Pizarnik ¿quiénes son las artistas, o personalidades que más te inspiran?

Tengo bastantes referencias, personas que a través de su obra me inspiran, me han hecho reflexionar y conocerme mejor. Ahora mismo me vienen a la cabeza Siri Hustvedt, Louise Bourgeois, Tina Berning, Cristina Lucas, Fran Meneses o Remedios Zafra.

En este año agridulce, ¿cuáles han sido tus mayores alegrías? ¿qué esperas de proyectos futuros?

Pues desde el año pasado hago una lista en mi agenda anual de “cosas por las que sentirme orgullosa”, pequeños o grandes logros, para tenerlo presente y que no se me olvide, ¡lo recomiendo a todo el mundo!

Este año estoy estudiando de nuevo, por mi cuenta, y eso me hace sentirme activa. He tenido el enorme placer de escribir el prólogo para Anatomía de una mariposa, de Paula Moreno, el primer libro que publica La Carmensita. He colaborado como ilustradora para Círculo de Tiza. Estoy terminando Reconocer la sangre y muy pronto saldrá a la luz. También estoy haciendo algunos trabajos que aún no puedo contar pero que pronto se verán.

Ahora estoy centrada en experimentar. Estoy trabajando en un videojuego con Sergio Eslava. Y rezando para que me den una beca de residencia para poder dedicarme a escribir una novela que lleva un par de años pidiéndome ser escrita. Intento no esperar nada, no crearme expectativas y esforzarme al máximo en lo que hago.

 


Podemos encontrar su obra en Instagram así como apoyarla con el mecenazgo de su próximo libro. 

Por | Ana Sanz