Angela Y. Davis y su libro Women, race, and class en contexto.

Angela Y Davis

Angela Y. Davis y su libro Women, race, and class en contexto.

Tras el homicidio de George Floyd en Minneapolis, a manos de cuatro agentes de policía, el movimiento Black Lives Matter ha tomado las calles, las redes y las almas.  Una reivindicacación que no solo instó a los ciudadanos a volcarse a las calles para demostrar su inconformidad e ira por un sistema que repetidamente ha victimizado a las personas de raza negra, también utilizó las las plataformas online  para movilizar a las personas en la firma de peticiones y adicionalmente, motivando a las personas de otros grupos raciales y étnicos a educarse sobre la historia de la esclavitud y de la segregación racial en Estados Unidos y el mundo.

En este contexto de reivindicación y cambio social, la figura de Angela Y. Davis como símbolo se ha reavivado. Activista por los derechos de la población afroamericana, fue miembro del partido comunista, de las Black Panthers y hoy en día sigue siendo un referente en las causas de la igualdad racial, de género y económica. Jugó un papel clave y representativo dentro de la lucha por los derechos civiles en el marco de la segregación racial de los años 60s y 70s, aun con más auge después del asesinato de Martin Luther King Jr. Así mismo, es un icono para Black Lives Matter (BLM), un movimiento que surgió en respuesta del racismo estructural y el abuso policial en Estados Unidos.

“Este es un momento muy emocionante en la historia, cada vez más gente reconoce que el mundo debe cambiar”.

El papel que juega la educación en la erradicación de la desigualdad y en el entendimiento del mundo y su diversidad resulta vital en el contexto actual. Sin embargo, hacen falta varias precisiones respecto de lo que a hoy entendemos por educación: No se limita estrictamente a la institucionalidad y a lo que implica aprender historia en el marco de la enseñanza de la misma dentro de un relato hegemónico. Muchas de nosotras (incluyéndome) hemos atravesado la experiencia de crecer y desarrollarnos intelectualmente solo para encontrar que lo que nos enseñaron en el colegio e incluso en la universidad carece de una visión global o incluso es un relato incompleto.

Esta crítica es lo que llevo a BLM a publicar a través de plataformas como Twitter, Facebook e Instagram recomendaciones de libros, documentales y demás material para que quienes quisieran entender esta inconformidad tan arraigada, se remitieran a educarse sobre la historia del racismo y el por qué ya no basta con “no ser racista” sino que resulta imperativo ser abiertamente anti-racista. Dentro de las autoras más recomendadas se encuentra Angela  Y. Davis con Women, Race and class.

El libro Women, Race and class propone la interseccionalidad de las luchas del feminismo y de la abolición de la esclavitud y segregación raciales. Esta es una lectura obligada para todos aquellos que quieran aprender sobre la postura del anti-racismo: Davis hace un duro recuento de la abolición de la esclavitud, cuenta historias concretas, con nombres y experiencias increíblemente dolorosas que convierten un concepto un poco vago como la esclavitud en un alguien con cara, nombre y una vida marcada por la injusticia del racismo.

“Las mujeres siempre han sido la columna vertebral del movimiento de la justicia social”.

La autora discute la manera en que la esclavitud tuvo una carga distinta para hombres y para mujeres, pero no en el sentido del trabajo que eran forzados a hacer ambos géneros, ya que dentro de ese aspecto se les trataba de manera indistinta y no era raro ver a mujeres haciendo trabajos extenuantes en el campo y en las plantaciones.

Así mismo, este libro cambia radicalmente la manera en que se comprende el feminismo desde una perspectiva muchas veces individualista y privilegiada. Al formular esta premisa, Davis expone cómo las mujeres que se encontraban en ese mismo contexto histórico de opresión, muchas veces sentían el hecho de que los afroamericanos consiguieran liberarse de la esclavitud y acceder al voto, como una disminución de posibilidades a su lucha, como si en el terreno público no hubiese suficiente espacio para todos. A pesar de este sentir colectivo de bastantes feministas blancas, de clase media, e influyentes en esa época, la autora reconoce cómo cuando se intersectan las luchas, estas no se borran o dejan de considerarse importantes, sino, al contrario, se fortalecen a partir de su diversidad.

En entrevistas recientes Angela Davis reconoce que ella en 1968 también tenía la sensación de que cambiaría el mundo. Sin embargo, hace un llamado a tener en cuenta el enfoque de género, ya que la consciencia feminista puede sacar adelante la interconexión que existe entre los problemas de racismo, sexismo y opresión económica. Si bien en cierta manera esta mujer sí cambió el mundo, aún nos queda mucho camino por recorrer, no solo dentro de la arena política, sino como una tarea individual de educarnos y concienciarnos, y alzar nuestra voz para que aquellos que no tienen esa misma posibilidad, puedan ser sentidos.


 

Por | Valentina Hernandez