Sheila Blanco: “las emociones no entienden de mascarillas”

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Sheila Blanco: “las emociones no entienden de mascarillas”

“Intenté demostrar que a donde voy es a mí, solo a mí, para tenerme”, escribió Carmen Conde en su poema  ‘En tierra de nadie’. A estas palabras del poemario homónimo de 1960 de la maestra y poeta española, les pone ahora melodía y voz Sheila Blanco en su proyecto Cantando a las poetas del 27, una serie de canciones en las que recupera sus fragmentos predilectos de los versos de las mujeres olvidadas de esta generación literaria. Ernestina de Champourcín, Margarita Ferreras o Concha Méndez son solo algunos de los nombres que coronan la amplia lista de versos escogidos por la cantante, que busca visibilizar y homenajear a estas grandes referencias que rompieron barreras y se atrevieron a escribir sobre temáticas que alternan desde el exilio, hasta el amor y el remordimiento en un enclave ambiental de incertidumbre, dolor y el compromiso social.

Pero Sheila Blanco, que es también comunicóloga, instrumentista y ha sido profesora en el programa televisivo de La Voz Kids, ha conmovido a las redes sociales también por otro de los proyectos con los que más éxito cosechó. El pasado mes de enero sus Bioclassics se hicieron virales en el mundo online. En estas composiciones musicales, Sheila pone ritmo, melodía y voz a biografías de compositores clásicos como Bach, Mozart o Beethoven. 

En un año fugaz en el que la industria cultural se ve azotada por las circunstancias extraordinarias que rodean al momento presente que estamos viviendo, la salamantina puede presumir de ser una de las figuras afortunadas en participar en el Erató Festival este mes de octubre. La castellana ciudad de Toledo acogerá este encuentro literario -de la mano de Apolo Toledo y el Ayuntamiento-  desde el día 8 hasta el 11 de octubre presentando a los asistentes a un gran número de artistas que, a través de la máxima exploración de la belleza del lenguaje, darán rienda suelta a la creatividad usando como puente la música y la poesía.

Un enriquecedor encuentro que se erige como uno de los acontecimientos preferidos por los amantes de la cultura. Cedemos paso a Sheila Blanco, quién nos explica más sobre su trayectoria y el significado que tiene para ella poder formar parte de un cartel cultural en pleno 2020.

Cantante, instrumentista, periodista. ¿Cómo ha sido esa evolución?

Llevo estudiando toda mi vida. Siendo niña empecé en una academia de música, después pasé las pruebas del conservatorio y terminé Piano y Bel canto a la vez que Comunicación Audiovisual en mi ciudad, Salamanca. Cuando me mudé a Madrid estudié con varios profesores de canto y piano moderno e hice un postgrado de de técnica vocal. Creo que las clases y sobre todo los buenos profesores son indispensables.

Las emociones no saben de mascarillas.

¿Cuánto te han ayudado las redes sociales?

Me han ayudado mucho para dar a conocer mis proyectos, con ellas se llega a gente que, de otra manera, sería mucho más difícil o imposible.

De tus biografías musicales a cantarle a las escritoras de la Generación del 27. ¿De dónde surgió esa idea?

Los Bioclassics fueron una idea que surgió el pasado mes de enero en mi sección Voces cruzadas en el programa La Ventana de Cadena Ser. Las poetas del 27 llegaron a mí gracias a los libros y documentales de Las Sinsombrero de Tània Balló hace ya cuatro años, me entusiasmó su descubrimiento y decidí aportar mi granito de arena investigándolas y cantándolas para darlas a conocer.

¿En qué momento lees un poema y piensas en ponerle melodía?, ¿qué debe tener un texto para escogerlo?

Mi premisa para musicalizar un poema es enamorarme de él desde la primera lectura, bien sea por su temática, su ritmo interno, las emociones plasmadas en los versos, las palabras elegidas…

¿Qué figura de esta generación te ha marcado más y por qué?

Todas son referentes, dignas de admiración, valientes, brillantes, luchadoras. Aunque cada una tuvo que librar su batalla personal, de las poetas me quedaría quizás con Carmen Conde, una escritora hecha a sí misma, procedente de una familia muy humilde, devoradora de libros y cuyo talento y perseverancia la hicieron convertirse en la primera mujer Académica de la Lengua en 1979.

Tenías una gira programada y las circunstancias extraordinarias la han interrumpido. ¿Qué significa para ti poder formar parte del Erato Festival?

A todos los que trabajamos en el gremio cultural nos ha afectado la pandemia; poder tocar por primera vez en Toledo gracias a este Festival me emociona profundamente. Estoy muy agradecida de poder compartir mi proyecto aquí y entre tanta gente interesante en el cartel de este año.

Aunque cada una tuvo que librar su batalla personal, de las poetas me quedaría quizás con Carmen Conde, una escritora hecha a sí misma.

¿Cómo esperas que sea la reacción del público en esta situación?

Las emociones no saben de mascarillas. Creo que la poesía, la música tienen el poder de atravesar a las personas y cambiarlas, incluso vía streaming. Quizás ahora incluso, estamos todos más sensibilizados y abiertos a escuchar y a que nos lleguen las creaciones de los demás. Ojalá después de mi concierto la gente quiera conocer a las poetas el 27, leerlas.

Como mujer y cantante, ¿te ha resultado difícil hacerse hueco en el sector?

No creo que me hubiera resultado más fácil por ser hombre, así en general. Hay que estudiar, trabajar y comprometerse con la música, seas hombre o mujer. Lo que sí puedo asegurar es que he vivido situaciones machistas, aunque creo que eso le ha sucedido y sucede a todas las mujeres aún hoy.

Has participado en otros festivales como el reciente de Festival de arte y poesía de Ourense. ¿Qué presencia femenina sueles encontrarte en este tipo de eventos?

Observo que cada vez hay más presencia femenina, cosa que me alegra porque creo que eso significa que las mujeres tenemos cada vez más libertad y la oportunidad de dedicarle tiempo a nuestra vocación artística, a cualquier edad, en cualquier disciplina.

Si tuvieras que dar voz ahora mismo a una temática, reclamar algún aspecto con el que no estás en consonancia, ¿a qué te gustaría dársela?

A la necesaria atención por parte del Estado para que considere la Cultura un bien de primera necesidad.


Por | Paula Martins