Elena Ferrante o cómo llevar una vida mentirosa.

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Elena Ferrante, o cómo llevar una vida mentirosa.

Marguerite Duras, en su libro Escribir sentenciaba que cuando sostenía su pluma ella no era ni hombre ni mujer: era escritor. Nadie sabe quién es Elena Ferrante. Sus editores procuran mantener un silencio absoluto sobre su identidad. Ni siquiera hay certeza sobre su sexo y hay quien sospecha que es un hombre. Otros dicen que nació en Nápoles pero que ahora no vive allí. La mayoría de los críticos la saludan como la nueva Elsa Morante, una voz extraordinaria que ha dado un vuelco a la narrativa de los últimos años.
Su éxito entre la crítica y el público se refleja en artículos publicados por periódicos y revistas como The New York Times y The Paris Review pero el hermetismo alredededor de la autora nos lleva a planearnos incluso si existe. ¿O existen? La imaginación y algunas teorías conspiratorias hasta hablan de Ferrante en plural – ¿Será la traductora italiana Anita Raja, o su marido y autor Domenico Startone, a quién según expertos en inteligencia semántica se acerca más estilísticamente Porque sí, ya hay estudios científicos que analizan y comparan la escritura de Ferrante para recopilar pistas sobre su verdadera identidad. Ella nos avisó en su primera columna para The Guardian. Desde pequeña le divierte mentir y no se la puede culpar.

Y en La vida misteriosa de los adultos (Lumen, 2020) continúa el enigma que es Ferrante. No sólo eso; la autora entra en el juego de la incógnita: en la novela la protagonista, irónicamente, se desvive por  poner cara y voz a una identidad familiar que le pesa. Como en sus anteriores novelas, la autora acompaña al lector por un viaje iniciático del yo femenino a través de una topografía del dolor urbano.

«No me arrepiento de mi anonimato. Descubrir la personalidad de quien escribe a través de las historias que propone, de sus personajes, de los objetos y paisajes que describe, del tono de su escritura, no es ni más ni menos que un buen modo de leer.»

Ya en 2011, La editorial Lumen publicó un volumen titulado Crónicas del desamor que reunía El amor molesto, Los días del abandono estrenando así su obra en España. Después de las brillantes críticas que llovieron tras su debut, Ferrante hizo voto de silencio por más de una década. Dio señales en 2002 y 2006 con otras dos novelas –Los días de abandono y La hija perdida- desgarradoras y crudas con protagonistas femeninas en plena travesía entre momentos difíciles y dolorosos. Cualquier tentativa por dar la cara recibía un no por respuesta, aún cuando tras publicar  La amiga estupenda ya no había medio o lector que no conociera o hubiera oído hablar de su obra, y las pujas por llevarse la exclusiva de su identidad la peleaban internacionalmente. La historia de dos niñas nacidas en la pobreza de la Nápoles de la posguerra la despojaron del anonimato. ¿O no? También En La vida mentirosa de los adultos vuelve hacer de Nápoles su musa y pone en cuestión nuestros propios recuerdos defectuosos o intentos de autodeterminación o sentimientos sobre la fe y la familia.

En un momento en el que la identidad, el género y nuestro currículum se somete a escrutinio, Elena Ferrante es la prueba de que es posible conseguir que se hable sobre el contenido de un libro y de una historia,  independientemente de quién seas.