Belle Gunnes: el origen del mito de “la viuda negra”.

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Belle Gunnes: el origen del mito de “la viuda negra”.

Belle Gunnes: una joven noruega que viajó a Estados Unidos a principios del siglo XX, como tantos otros y otras, en pos del sueño americano: fortuna y buena vida. La historia de su aventura quedó repleta de acontecimientos extraños: muerte de maridos, negocios que ardían, varios traslados, un cómplice, la publicación de un curioso anuncio para encontrar un nuevo marido, la desaparición de varias decenas de candidatos, seguros de vida y mucho, mucho dinero de por medio. Es la historia que da vida a la leyenda de “la viuda negra”, se estima que Belle asesinó a unas cuarenta y dos personas, la mayoría hombres, pero entre ellos también sus propios hijos, y todavía es un misterio cómo terminó sus días.

Brynhilde Paulsetter Sorenson es el verdadero nombre de la protagonista de esta historia. Nacida en Noruega, en 1859, era hija de granjeros y de forma estacional, para ganar un dinero extra, viajaba con su padre por la península escandinava como parte de espectáculos ambulantes: él era prestidigitador y ella realizaba un pequeño número de equilibrismo circense. A pesar de su juventud, el dinero ya era importante en la vida de Brynhilde, y ni el circo o la granja se parecían a la fortuna que la joven era capaz de ambicionar. Seducida, como media Europa, por la promesa del “Nuevo Mundo” a los diecinueve años emigró al continente americano y cambió su nombre por el de Belle.

Al poco tiempo de llegar  conoció a Mads Sorenson, de origen sueco, y se casaron. La pareja tenía problemas para engendrar hijos biológicos y Belle una fuerte necesidad maternal, por lo que acabaron adoptando a dos niñas y un niño. Sorenson no era rico pero tenía la misma ambición que Belle por progresar. Sin embargo el hombre no tuvo el menor éxito en su carrera empresarial, mantener a tres menores resultaba costoso y la pareja comenzó a tener problemas financieros. Repentinamente Mads falleció, las circunstancias fueron extrañas pero había firmado un estupendo seguro de vida que dejó a su viuda, Belle, una jugosa cantidad de dólares.

Con ese dinero Belle adquirió varios negocios que, al poco tiempo y de forma inexplicable, ardieron. Las autoridades nos lograron esclarecer los hechos pero por fortuna Belle había asegurado los locales, ahora calcinados, y volvió a cobrar una buena cantidad de dólares. La población y la economía florecían en la América de principios de siglo XX y las aseguradoras hacían negocio con los nuevos emprendedores y soñadores, sin embargo, la astuta Belle había descubierto que ella también podía hacer muy buenos negocios con las aseguradoras.

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Para evitar sospechas, decidió empezar una nueva vida. Belle se trasladó con sus hijos al condado de La Porte, Indiana. En 1902 compró allí una granja y volvió a contraer matrimonio, con Peter Gunnes. Costaba comprender la unión de un sencillo ganadero con aquella extranjera, pero la pareja parecía feliz y Belle quedó embarazada, motivo más que suficiente para que la mujer preocupara a su esposo sobre la estabilidad familiar y lo persuadiera para contratar un seguro de vida. Semanas después, el afable ganadero Peter fallecía en un accidente laboral con las máquinas de triturar carne. Belle sí que iba a triturar los fondos de las aseguradoras.

Se rumorea que la hija mayor de Belle, Jenny, de unos diez años, realizó comentarios en público sobre su madre, acusándola del presunto accidente y sembrando la duda en la pequeña comunidad. Poco después la niña desapareció, aunque según argumentaba su madre, la había enviado a otra ciudad, Los Ángeles, para mejorar su educación.

Tras dar a luz, Belle Gunnes se lanzó a la búsqueda de un nuevo compañero de viaje (breve, a poder ser), y difundió por la prensa local un anuncio en el que se presentaba más joven, hermosa y rica, con la intención de contraer matrimonio con alguien de su talla, que debía acudir en persona a conocerla y con, al menos, cinco mil dólares en efectivo. Lo mínimo para invitar en una primera cita. A este reclamo, que bien pudiera parecer engañoso, comenzaron a acudir decenas de aspirantes. Aquellos hombres se alojaban en la hacienda de Belle y después desaparecían del lugar pasado un tiempo. Nadie volvía a verlos por la zona, ni de regreso a sus hogares de origen. Nadie volvía a saber de los pretendientes de Belle Gunnes.

Aquella situación no podía sostenerse, se acumulaban las denuncias y sospechas de algunos familiares de los desaparecidos y Ray Lamphere, un antiguo empleado de la granja caído en el alcoholismo pregonaba algunas cosas preocupantes por el pueblo: que la formal Belle asesinaba a sus candidatos y se quedaba el dinero, y locuras así. ¿Quién iba a creerlo? El 28 de abril de 1908 los vecinos más cercanos a la granja de Belle Gunnes se despertaron por una intensa humareda, un incendio arrasaba la granja. Se descubrieron en el interior los cadáveres carbonizados de tres niños pequeños y una mujer adulta, sin cabeza.

Lo primero que podríamos pensar es que se tratara de un incidente fortuito pero se pensó que su ex-empleado (y quizá ex-amante) Ray Lamphere, ciego de odio contra ella, había provocado el fuego de la granja. Ante la ley se le acusó de incendio premeditado y asesinato, pero las investigaciones solo habían empezado. Se ahondó en los terrenos de la finca y se descubrió una fosa con unos catorce cuerpos desmembrados, y restos de brazos y piernas acumulados en otras fosas comunes. Las excavaciones y la investigación continuaron, los restos humanos conformaron una lista terrorífica de hasta 42 víctimas mortales.

Las noticias sobre el suceso recorrieron el país, y comenzaron a tejerse los hilos de la leyenda de la viuda negra. Lamphere cumplió condena, pero también confesó que Gunnes había planeado el incendio para huir. No se pudo identificar el cadáver de la mujer hallado en la casa, y con el caso ganando fama, muchos notificaron a las autoridades haber visto a Belle Gunnes en diversas ciudades y pueblos, pero ninguna pista dio frutos. Se desconoce si Belle fue otra víctima de aquel incendio o si realmente huyó y disfrutó de su tesoro, el botín acumulado entre asesinatos y estafas.

La mente y comportamiento de una psicokiller es terreno pantanoso. Asociamos estas conductas a la personalidad psicópata, a la incapacidad de empatizar con el sufrimiento de otro, al ejercicio de poder y el placer derivado de este. Si lo pensamos en frío, ¿Qué mayor poder puede ejercer un ser humano que matar a otro, arrebatar la vida? La vida, que es lo más valioso y sagrado o divino que tenemos. Sin embargo los motivos de un asesino en serie pueden ser muy diversos, algunos están relacionados con abusos sexuales, otros nacen de una venganza a hechos pasados, en el caso de Belle Gunnes, su verdadero motivo era el dinero, sin que eso exima o justifique la atrocidad de sus actos, por supuesto. El caso es que si ya es terrible y sorprendente que un hombre asesine a cuarenta personas, si lo hace una mujer resulta todavía más llamativo y horrible. ¿Es solo porque a las mujeres se nos presuponen los afectos y la tendencia al cuidado de otros? ¿O es también porque no estamos acostumbrados a pensar que una mujer pueda aspirar a tanto ejercicio de poder y riqueza como un hombre?.