Balthus pintó a Thérèse Blanchard en una decena de ocasiones, en este cuadro, una escena la mar de inocente, el pintor decide colocarnos en el papel de “involuntarios voyeurs”. Su afán, decía, era la de poner a prueba la moral burguesa del momento. ¿Está la sexualización en el cuadro o en el ojo de quien mira?

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