Claude Cahun, identidad y surrealismo bajo pseudónimo

Claude Cahun 179mm x 237mm

La artista Claude Cahun fue, ya en su época, una figura misteriosa, pero también una artista comprometida con su tiempo. Sus obras siempre han fascinado a especialistas de la teoría queer a causa de sus enigmáticas imágenes, relacionadas con la identidad y los roles de género. Se le considera, junto con Dora Maar y Lee Miller- entre otras-, una de las grandes artistas de la fotografía surrealista.

Claude Cahun

Vida y obra

Es quizá su biografía una de las vertientes de su figura que más llama la atención. De origen francés, nació en Nantes en 1894, en el seno de una familia de la alta burguesía, bajo el nombre de Lucy Schwob, pero pronto adoptó el pseudónimo Claude Cahun. Muchas fuentes apuntan hacia la neutralidad de este pseudónimo, lo que no es de extrañar si prestamos atención a su pareja: Suzanne Malherbe, o más conocida como Marcel Moore. Las trayectorias de ambas están muy unidas desde que se conocieron, muy jóvenes, y empezaron una relación. Quizá el hecho de que la madre de Malherbe, tras enviudar, se casara con el padre de Cahun, hizo que se desviara la atención de su relación sentimental, siendo consideradas hermanastras. 

Claude Cahun tuvo una educación anglosajona, ya que estudió en Oxford, y más tarde cursó Filosofía y Letras en la Sorbonne de París. Es quizá esta formación diversa la que hace que su obra abarque multitud de disciplinas. Escribía poesía, teatro y también creaba obras plásticas, además de la fotografía, técnica por la que fue redescubierta en la década de 1990. En cuanto a su producción literaria, con 20 años publicó su primer libro, Vues et Visions, firmando como Claude Courlis. Como anécdota, ‘courlis’ significa chorlito, lo que ya avecina la sátira y agudeza en sus creaciones. Su publicación más conocida es Aveux non avenus (Confesiones nulas) de 1930, un libro de difícil clasificación escrito por Cahun e ilustrado con fotomontajes de Moore. Aquí habla de esa forma de “no reconocimiento en cuanto a su figura” y se acaba por comparar “con un rostro desollado”, sin forma humana. Esta aspereza, en lo referente a su físico, cómo veremos a continuación, se ve aún más desarrollada si cabe en los autorretratos que lleva a cabo.

Su obra se clasifica como surrealista quizá más por los ambientes que frecuentaba y por el enfoque de la obra, que por su técnica. Cuando en 1922 ella y su pareja se mudaron a Montparnasse situamos su producción en el contexto del París entreguerras, que, como ya conocemos, era próspero y productivo en lo que refiere a lo artístico. En concreto, formó parte activa de Association des Écrivains et Artistes Révolutionnaires (AEAR), asociación de izquierdas e inspiración comunista, activa de 1932 a 1939, donde se relacionaba con Jacqueline y André Bretón, Cartier-Bresson, Buñuel e, incluso, durante un breve periodo, Man Ray (conocido como el creador de la fotografía surrealista). Aunque quizá, en lo que concierne a referentes, más interesante -y probablemente más cercanas a su obra- son aquellas pertenecientes al círculo intelectual lésbico con el que se relacionaba: un grupo de mujeres formado por escritoras, editoras, libreras y artistas como Adrienne Monnier, Sylvia Beach, Natalie Clifford Barney o Chana Orloff. Tanto es así, que, sus fotografías, seguramente solo fueron conocidas por su círculo más cercano Jacqueline Lamba, o los escritores Henri Michaux o Robert Desnos. 

Claude Cahun

Autorretratos

Entre los años 20 y 30 su producción se dispara y comienzan sus autorretratos por los que es ahora más conocida. Se trata de imágenes diferentes, la gran mayoría hechas en la intimidad del hogar y, parece ser, no concebidas para ser expuestas. Esa capacidad íntima se transforma en teatralidad, juegos con espejos, experimentación con el cuerpo y miradas desafiantes. Ejemplos de estas características podrían ser Autorretrato (con cabeza rapada) de 1920 o Autorretrato (reflejo en el espejo) de 1928. En ambas -así cómo en otras- la androginia se plasma para crear imágenes adelantadas a su tiempo. También se puede rastrear su implicación en la compañía de teatro experimental The Plateau, a la que se unió en 1929, ya que comenzará a aparecer en muchos de sus autorretratos vestida cómo un marinero, una muñeca, con trajes sacados de la escenografía más clásica… Logra así crear una propia mitología donde presenta diversos personajes sacados de su repertorio, una suerte de desdoblamiento personal a través del que mostrarse ante la cámara, oculta y visible al mismo tiempo.

En 1937, adquirió una casa en la Isla de Jersey, situada en el Canal de la Mancha, ella y  Suzanne Malherbe se trasladaron allí en busca de una especie de exilio apacible que se truncó con la invasión nazi de Francia, un hecho que afectó a la producción de ambas. En colaboración, comenzaron a producir fotomontajes que hacían pasar por propaganda nazi pero que tenía mensajes contradictorios. Estos trabajos solían firmarlos como ‘soldado anónimo’, lo que hizo que su difusión fuera aún más efectiva ya que se creía que realmente estaba escrita por algún oficial alemán. Eran mujeres, y de origen judío, por lo que, cuando se descubrió que estas acciones, auténticas performances provocativas, habían sido creadas por ellas, la sentencia fue firme y ambas fueron encarceladas en 1944. Afortunadamente, mientras esperaban su muerte, llegó la liberación, pero Cahun quedó con graves secuelas tras estos incidentes. Finalmente falleció en 1954. Cabe tener en cuenta que existe poca documentación sobre esta época y quizá, por la destrucción de la obra de Cahun derivada de estos hechos históricos, es por lo que su trabajo ha sido poco conocido.

A pesar de todo, desde los años 90, se ha llevado a cabo una importante recuperación patrimonial de su obra. Destacan, por ejemplo, el archivo patrimonial de la propia isla de Jersey y la colección que alberga el Museo Moderno de París. Además, en 2017, la National Portrait Gallery de Londres, concibió una exposición donde el trabajo retratístico de Claude Cahun se yuxtaponía con el de Gillian Wearing, otra gran artista contemporánea del retrato cuyas obras no dejan indiferente a nadie. En esta muestra, no solo se recogía esa capacidad performativa de la fotografía, sino también, la cantidad de temas similares abarcados en la obra de ambas – a pesar de la lejanía en el tiempo- y que todavía hoy continúan activos. Esa contemporaneidad traspasa, en la obra de Cahun, la forma estética, la cual se aprovecha para dejarnos testimonios de una época convulsa que todavía no hemos superado. 

Por |María Ramis Carrasco

Fuente principal |Catálogo IVAM ‘Claude Cahun (Sala de la muralla)’, 2002. Archivo patrimonial de la isla de Jersey y Museo Moderno de París.

Fotografía | Jersey Archive   Museo Moderno de París