Emma Hepburn Ferrer : “No deseaba una vida basada en la imagen”.

emma hepburn ferrer

 

EMMA HEPBURN-FERRER: es artista, pintora, y nieta de Audrey Hepburn. Nos recibe virtualmente desde su estudio de pintura en La Toscana para hablar sobre arte, su amor por España y qué supone seguir el legado de su abuela. 

Hace menos de veinticuatro horas Emma Hepburn-Ferrer ha compartido un alegato de la escritora y activista Gloria Steinem en su perfil personal. Y a medida que transcurre nuestra conversación con ella – artista, pintora y nieta de Audrey Hepburn – sólo va esclareciéndose su  predisposición para charlar sin mirar el reloj sobre asuntos políticos política, salud mental, la importancia del arte o como apunta Julieta Valero, sobre lo que nos concierne. Es cercana, elocuente y reflexiva. Se muestra – a través de este café virtual – natural, muy dispuesta y con sonrisa abierta. Artista profesional “desde los cinco años”, ríe. Es lo que mejor sabe hacer, estar delante del caballete, pero también esculpiendo a lo  expresionista. Experimenta y crea desde en su estudio de La Toscana donde vive desde el pasado diciembre. “Después de una larga temporada independizada en Nueva York sentía que el siguiente paso era volver al lugar que más me hace vibrar. En Italia estoy cerca de mi familia, de lo importante. Algo que ya intuía antes de la pandemia era que necesitaba estar en Europa y este último año sólo fue la confirmación”. Hepburn-Ferrer nace en Lugano, Suiza, hija de Sean Ferrer, primogénito de la legendaria Audrey Hepburn, y Leila Flanagan. Criada en  La Pasible, el retiro y refugio de quien fue la más elegante del cine. Tras una etapa en Los Ángeles, donde siempre que podía se apuntaba a campamentos artísticos y residencias, supo que  el ritmo del mediterráneo siempre ha acompasado más su tempo. “En Estados Unidos trabajé en la parte creativa de varias campañas políticas y curaba exposiciones independientes. Mi educación artística es clásica – Florence Academy of Art – y la vida al otro lado del charco, más frenética y superficial de lo que el cuerpo me pide” admite. 

 

Emma Hepburn Ferrer Harpers
Emma Hepburn Ferrer como portada de Harper’s Bazaar en 2014. Fotografiada por Michael Avedon.

“Siempre he tenido mi propia voz, era yo quien tenía que ser consciente de ella. La pintura, el arte, es lo que me llena

Emma Ferrer podría haber dado el gran salto a la fama en 2014 – y en cierto modo lo dio – cuando apareció en la portada de Harper’s Bazaar América, emulando los looks más icónicos de su abuela. Vestida de Lanvin o Ralph Lauren fue una versión actual de Funny Girl , Desayuno con Diamantes o My Fair Lady. “Tenía dieciocho años y, siendo honesta, no era consciente de lo que supondría para mí”. A pesar del perpetuo legado de su abuela, la fama y los focos le eran tan ajenos que lo que había empezado como una oportunidad o un hobbie inocente, la drenaba poco a poco. “En un abrir y cerrar de ojos tenía un agente que me regañaba cada vez que salía a la calle sin maquillar. También firmé con una agencia de modelos. Pero me di cuenta gracias a esa experiencia de que no deseaba una vida basada en la imagen”. La presión externa, una saboteadora auto-exigencia y el desgaste que le suponían tantas miradas ajenas, la impulsaron a dejar un camino que desde el desconocimiento tampoco había elegido. Hasta el 2018 ni siquiera podías encontrarla en redes sociales. El sanarse ocurrió de forma paulatina y ahora, dice haber logrado un equilibrio desde el que por fin se encuentra enteramente desprendida de la carga que supone ser quien es.  No es fácil verse en el espejo como la nieta de Audrey Hepburn. “Siempre he tenido mi propia voz, era yo quien tenía que ser consciente de ella. La pintura, el arte, es lo que me llena”.

Male figure from back / Reclining nude sketch por Emma Hepburn Ferrer

A Emma la mueven los sentimientos. En sus obras adviertes su interés por lo humano, el peso de lo individual. Figuras difuminadas que contorsionan torso y gestos, siempre en lugar protagonista. Su obra aborda una variedad de situaciones y emociones que viajan desde la melancolía innata que sienten ciertos individuos en entornos bellos y alegres, el aspecto y la sensación de los sueños, y el encanto de la banalidad inherente a la experiencia humana. Emma trabaja principalmente con pintura al óleo, pero también utiliza otros materiales capaces de transmitir emociones específicas, como la acuarela, la arcilla, el bronce, el carboncillo y el lápiz.  “Estuve trabajando en galerías de Nueva York  durante tres años. Ahora me apetece pintar para mí, aprender de mi oficio y no tener miedo”.

Emma Hepburn Ferrer
Esculturas de Emma Hepburn Ferrer creadas en Casa Taller de Miguel Moreno

 

Una de las experiencias más enriquecedoras que le esperaba al volver a Europa fue trabajar mano a mano con el artista granadino Miguel Moreno. “Fui becaria en Casa Taller del escultor Miguel Moreno, en Granada. Mi familia ha pasado casi todos los veranos en España desde que mis diecisiete años, y algunos inviernos también. Sé hablar español y conozco bien la cultura andaluza y la ciudad de Granada. Fue para mi un honor aprender de él.  Durante el tiempo que pasé allí, estudié íntimamente el proceso de fundición en bronce, un proceso meticuloso y apasionante. La artista además explica cómo suele acompañar cada una de sus obras con textos literarios, personales y explicativos. La historia detrás de Flamenquera, por ejemplo, habla en cierta forma  sobre la relación que mantuve con uno de los hijos de Miguel Moreno y de las cosas que compartimos de forma totalmente platónica y cariñosa. Él era mucho mayor y teníamos momentos especiales en una sala iluminada por el sol en la parte superior de la escalera que alberga las esculturas de cera. La persona que compró esta escultura tiene también una copia manuscrita de mi obra, para leerla cuando esté delante de la escultura”.

Emma Hepburn Ferrer
Flamenquera por Emma Hepburn Ferrer

Sobre el futuro, revela que se encuentra inmersa en preparar su primera exposición individual de la que prefiere por ahora guardar los detalles pero -nos adelanta- presentará en una galería de Nueva York vía online. “Parte de mi camino como creadora está en cómo unir el mundo real con la obra artística. He estado en campos de refugiados con UNICEF, y es algo que no pienso abandonar. La labor humanitaria es determinante para mí. Poder utilizar la posición desde la que estoy para servir de algo”. Es en esa faceta en la que se siente más cercana a su abuela, de quien un nuevo documental dirigido por Helen Coan ensalza la dimensión que más apasionaba a Audrey. En él vemos a una Emma romperse, emocionada por el amor que a pesar de lo que podía aparentar, cree que siempre le faltó a la estrella. Otra de sus misiones más personales es revelar el lado más humano y menos producido de su abuela. Nos asegura que “a día de hoy, estoy segura de que ella continuaría alzando la voz por los menos privilegiados, como hizo en su día, pero de una forma más vehemente y menos comedida. No habría podido callarse”. Audrey encarnó el charm de un Hollywood cuya sombra perdura hasta hoy,  y aun así “siendo actriz soñaba con ser persona”. Emma  augura esperanzada que de esta todos podamos salir mejores. “Sea a través del arte, o la filantropía, lo que deseo es contribuir como pueda a que exista  una mayor conciencia”.