Safo: la poeta del mar Egeo

safo safo

«Lesbos, donde los besos son como esas cascadas

que, sin miedo, se lanzan a las simas profundas

y corren sollozantes, con gritos sofocados»

[…]

Lesbos de Baudelaire

Safo, proviene de la palabra griega Σαπφώ, que significa «claridad» o  «la que ve con claridad». Es un nombre que flota y se inunda de misterio, debido a que lo único que sabemos de esta poeta, son leyendas e interpretaciones de sus textos, de los que se conservan 650 papiros. Los fragmentos de su obra, junto con la del poeta Alceo, forman el primer conjunto de poesía lírica hecha en Europa.

Considerada como la décima musa por Platón, Safo de Mitiline, vivió en la Grecia arcaica, en el siglo IV a. C, nació en Lesbos, Mitilene, una isla griega bañada por el Mar Egeo, donde se dedicó a la enseñanza y la composición poética.

De familia aristócrata, por temas políticos, tuvo que exiliarse a Siracusa y al regresar, fundó una escuela dedicada a la diosa Afrodita, en la que impartía música, poesía, canto y danza, destinada a las jóvenes pudientes griegas, algunas de ellas, consideradas «frines» o hetairas o heteras, chicas de compañía que participaban en simposios debido a su alta capacidad de oratoria y conocimientos de arte, ciencia y filosofía.

En sus versos, el contenido amoroso es esencial, como característica de este género, escrito en dialecto eólico, la poesía lírica, debía ser cantada acompañada con la lira, el autor se pone al servicio de la Musas y expresa su sensibilidad, intimismo y un sentimiento intenso, vinculado al eros. De esta manera, la poeta griega está influenciada por la sensualidad y la pasión, dominó la métrica y el verso, creando un propia estrofa llamada sáfica. 

«Guardo un corazón silencioso»

A pesar de la unión con el amor lésbico, encontramos un poema dedicado a Faón, un muchacho que se ganaba la vida transportando mercancía y viajeros. El mito de este mortal, relata que llevó a una mujer pobre e indigente a Asia Menor, sin pagarle el viaje y en menos tiempo de lo habitual. Al llegar, Faón le entregó un saco de monedas y ella, en agradecimiento, le obsequió con un perfume. Mientras regresaba a su isla, abrió el perfume para refrescarse y ese instante, se convirtió en el hombre más bello del mundo, así ,el joven barquero desveló la identidad de la pordiosera, era la diosa del Amor. Causó gran asombro y a partir de ese momento, fue considerado descendiente de Apolo por su belleza, todas las mujeres quedaban prendadas de él, entre ellas, Safo.

«Mi amor ha de llorarse: lacrimosa conviene la elegía
Mis lágrimas no van con lira alguna
Me abraso igual que arde la mies de un campo fértil»
Carta de Safo a Faón

Trata las pasiones desmedidas que apoderan al ser humano, propiciadas por la diosa Afrodita, a la que le escribió en numerosas ocasiones, como por ejemplo, en su Himno, el único texto completo, la delicadeza y la sensibilidad, relacionadas con el mundo femenino, son los temas principales de Safo.

A su vez, se encuentra un desgarro de dolor y soledad ,de hecho, en 2004, se hallaron unos fragmentos incompletos, en los que la poeta se lamenta del paso del tiempo y la vejez, lanzando súplicas, caracterizadas en el personaje de Titono, que pidió a Eros, la juventud eterna. También, aparecen sentimientos encontrados llenos de celos, alegría, amor exaltado y sensualidad, con el círculo de mujeres con las que convivió.

«La Luna y las Pléyades se han sumergido. Es medianoche. Las horas pasan y yo duermo sola»

Fruto de su sensibilidad y su carácter vehemente e impetuoso, marcada por la desesperación ,el amor que sentía por Faón la llevó a arrojarse al mar desde la isla de Leucades. Su obra, a pesar de estar truncada, es significativa para entender la poesía del siglo XX y XXI en poetas como Rosalía de Castro, Gertrudis de Avellaneda o Alfonsina Storni.

«Y qué anhelo ante todo alcanzar en mi pecho

enloquecido: ¿ A quién seduzco ahora

y llevo a tu pasión? ¿Quién es, oh Safo,

la que te perjudica?

Porque si hoy te rehuye, pronto habrá que buscarte,

si regalos no acepta, en cambio los dará,

y si no siente amor, pronto tendrá que amarte

aunque no quiera ella.»