Yuliana Ortiz: “no tendría sentido escribir desde una zona que no pueda ser conflictuada”

Yuliana Ortiz Fotografía de: Ricardo Bohórquez.

Cantar desde el fin del mundo o lo que es lo mismo, la melodía de canciones en verso que vaticinan un camino, una senda que comienza desde el final, para que en la meta las ideas estén claras y nadie se quede a salvo. A salvo de saber, a salvo de sentir, a salvo de decir. 

Así escribe Yuliana Ortiz Ruano, empleando la palabra como un encuentro, utilizándola como todo lo que no puede decir en un mundo que parece quererlo todo, menos precisamente, encontrarse. Busca por cuenta propia la respuesta y la agarra, sin soltarla, apretando el puño. Porque esta es su manera de entender la escritura, como una vía confesional que actúa como el arma capaz de expresar todo lo que su boca no puede. Desde ella dispara y cada una de sus balas contiene un cóctel de experiencia, de (des)ahogo y de ruptura capaz de hacer estallar por los aires a quién le llega. Tocado, pero jamás hundido.

Yuliana escribe y su poesía es la lucha contra el miedo. Le planta cara, lo mira de frente y, como dice otra de sus compañeras de vocación sobre ella, Luna Miguel, le planta coraje, alma y valentía. 

En Bamba hablamos con la autora de Canciones desde el fin del mundo (Libero*Editorial, 2011), para conocer a fondo la mirada desde la que Yuliana observa.

¿Qué es para ti la poesía?

Lo que escapa al lenguaje utilitario o funcional: atravesar el pacífico en una lancha de pesca , llegar a una isla que tu país no reconoce  y llamarla hogar: eso para mí es poesía.

Miedo, violencia a la mujer, el cuerpo, la condición femenina en el mundo o la amistad…¿Es la escritura tu catarsis emocional o buscas que sea un altavoz de denuncia?

Mi escritura es un encuentro con el decir invisible de mis corporalidades, no estoy segura si llegue al plano de denuncia o de catarsis, si esa es la lectura que puede llegar a tener creo que mi papel no es discutirlo.

Sin embargo, nunca ha sido mi intención utilizar la escritura como medio de denuncia, es más bien un encuentro con todo lo que no puede ser dicho a través de la boca, una mezcla de situaciones que atravieso, otras que leo y otras que invento. Es decir: un borramiento de las fronteras del mito, lo dicho y lo acontecido. Escribo para desbocarme, para salirme de mi boca que tiene unos límites visibles.

En la escritura yo juego a expandir esos límites y reconocer otros que se van formando.Creo que de eso se trata mi proceso: de agitar el cuerpo, animalizarlo, deshumanizarlo, degenerarlo para hallar detrás de los propios perceptos otras posibilidades del decir y del hacer a través del lenguaje escrito. 

Me desconfiguro  a través de la escritura para nacerme contundente más allá de la moral y de la culpa”

¿Qué supone para ti, desde Ecuador, abrirte de esta manera a tus lectores?

Mis lectores, una pequeña comunidad de fantasmas. Realmente me gustaría sentir que puedo responder cuando me preguntan sobre mis lectores, pero no estoy segura de si existen de verdad.

En Ecuador mis textos han circulado de forma mínima, pero en todo caso, me ha traído conflictos de manera específica con mi familia, que me lee de cerca y a veces la literalidad les enfada, o intentan reconocerse detrás de lo que digo, pero, sin embargo, pienso que no tendría sentido escribir desde una zona que no pueda ser conflictuada.

No me gusta el consenso y los acuerdos que dejan todo en calma. Pienso que desde las discrepancias se pueden construir poéticas interesantes y también reitero que mi compromiso está ligado al traspaso de las fronteras impuestas. Incluso de las fronteras que yo misma me impongo por el buen hacer literario y social.

Tiene que ver también con que me cuesta bastante saber si realmente lo que escribo posee un valor real, y luego, paradójicamente me pregunto: ¿valor de qué? ¿con relación a qué? Siempre estoy en pugna y escribo hacia mis lectores (si existen) desde esa pugna, desde esas contradicciones externas que configuran mi cuerpo interno. Digamos que lo que intento hacer es glitchearme, desconfigurarme a través de la escritura para nacerme contundente más allá de la moral y de la culpa.

Canciones desde el fin del mundo

“Celebro este dolor como celebraré la unión de nuestras tierras en una sola”,” somos sangre de la misma piel y pus de la misma herida”. ¿Desde qué lugar escribes estas palabras?

La mayoría de mis relaciones interpersonales están mediadas por la distancia. Soy de una familia insular que tuvo que migrar a la ciudad en busca de días mejores.

Migré de mi ciudad natal a una más grande para estudiar en la universidad. Entre otras cosas, la distancia es una constante de la cual no me lamento si no que intento sacarle provecho estético.

Imagino el mundo como un tejido donde todas padecemos y acontecemos, y creo que en ese padecer nos encontramos, tal vez no de manera física pero sí de alguna otra forma: un nodo afectivo nos constela con gente que no está cerca. 

Paso la mayor parte de mi tiempo sola, en mi casa o en el trabajo y generalmente puedo llegar a vincularme con las personas o con un grupo de personas, pero siempre siento una distancia fronteriza, casi insular entre los cuerpos y a la vez esa cercanía a través de los flujos y de la capacidad de ser similares por dentro.

He amado por muchos años a una persona que no es de mi país y eso me ha dado elementos hermosos y también dolorosos para escribir y pensar. La mayoría de personas que quiero están lejos y creo que esa distancia que también es un cuerpo, es la que escribe a través de mí, esas formas de asimilarse visible, la distancia reclamando su espacio merecido.

La mayoría de personas que quiero están lejos y creo que esa distancia que también es un cuerpo, es la que escribe a través de mí

¿Cómo fue escribir Sovoz y Canciones desde el fin del mundo?

Sovoz fue un trabajo largo y a tientas, yo no tenía idea de lo que estaba haciendo, solo me dejaba llevar por ciertas cuestiones que me causaban malestar. Mi primer poemario es eso: todo lo que se dice de manera susurrada, las transiciones, el irse haciendo adulta mientras tiemblas y te entregas al desvarío, el amor que llega de manera inoportuna, el saberse no madre, no hija en la desobediencia.

La mayoría de los poemas de Sovoz los escribí antes de los veinte y un par más hasta los veinticuatro. Había dejado una carrera para dedicarme a escribir, aunque realmente no tenía idea de cómo hacerlo y sentía que todo lo que escribía estaba mal, pero, sin embargo, pude hilar finalmente los textos y consolidar el poemario.

Con Canciones desde el fin del mundo yo me sentía más segura en algunos aspectos investigativos para trabajar una línea de escritura que derivaría en poemario, pero se me fueron imponiendo otras urgencias físicas que encontraron su espacio en el texto. Ambos poemarios me costaron bastante y actualmente escribo desde otros para que los procesos de escritura se alejen un poco de la labor casi de parto que a veces siento que atravieso.

Canciones fue un reencuentro con mis islas, mi familia desnaturalizada y los parentescos extraños que fui tejiendo/constelando de manera arbitraria, un poco reconociendo esos traspasos que hago entre mi cultura afroesmeraldeña, la urbe, el ruido, la locura y la música.

“El miedo no es la salida. El caballo galopa salvaje en esta habitación que es mi cuerpo”. En tus palabras, al igual que en la portada de tu libro, podemos ver un caballo blanco, galopando con una mujer desnuda sobre él que sostiene una flor del mismo color. ¿Qué es para ti este caballo? ¿por qué tiene tanto protagonismo?

El miedo nunca me ha detenido en el hacer, o al menos eso es lo que pienso, sin embargo, se instauró un trote en el interior de mi cuerpo, un constante bombear que me hacía pensar en caballos cuando atravesaba algún evento o situación fuerte. Creo que el verso que citas al inicio puede explicar mejor lo que significa el caballo en mi escritura.

Imagino a mi cuerpo como una rueda metálica de hámster en la que trota un caballo en llamas, que es el que realmente me permite hacer todo lo que hago, de lo contrario me quedaría encerrada en mi cuarto bajo las luces de mis lamparitas acompañada por mis objetos domésticos y cercanos. El caballo me permite designar lo indesignable, me permite reconocerme animal, reconocer mis masculinidades y salir de las clasificaciones asignadas a pesar de que también es un animal domesticado hace siglos. Siento que es latente  su desterritorialización.

Los caballos van a salir corriendo tarde o temprano, van a atacar, y esa potencia de trote que reconozco dentro de mí es la que me permite incluso escribirme. 

Para conocerte un poco más Yulianna, ¿ha sido difícil el publicar tus libros? ¿cómo llegaste a Libero*Editorial?

Sí ha sido difícil publicar, en Ecuador hay pocas editoriales y la mayoría tienen ya sus autores y autoras conocidas, autores que leo también y que admiro, pero claro hay un montón de escritoras que no pertenecemos a esos círculos, que quedamos fuera. Personalmente, no le doy demasiadas vueltas al asunto, tengo dos poemarios inéditos hace cuatro años que tampoco sé si se publicarán pronto, prefiero pensar que aún mi trabajo sigue construyéndose y que después las cosas puedan ser distintas. En todo caso, tengo demasiada paciencia. 

Llegué a Libero por la antología de autoras en la que tengo el honor de estar y compartir espacio con escritoras que me encantan y muchas otras que no había leído pero que me cautivaron de inmediato. Le escribí a Inés y le mandé dos libros para ver si había la oportunidad de publicar ya que su catálogo me parece maravilloso y siento que es una editorial que se arriesga un montón, como  las otras dos editoriales que han publicado Canciones.

Es arriesgado publicar a una autora desconocida que encima no está en el país donde se publica. También mis ganas de publicar con Libero coincidieron con que el editor de Kikuyo Editorial, la segunda casa de Canciones, se mudó a  Valencia y allí movió un poco los libros. Así Inés adquirió uno y me dijo que consideraba publicarlo. 

Cuando no me reconozco en lo que escribo pienso que he logrado lo que quiero”

¿Como definirías la escritura de Yuliana Ortiz?

La escritura de Yuliana es un cuerpo que se desorganiza o al menos lo intenta para evitar los encuentros reduccionistas. Creo que no hay una sola posibilidad de hacer. Yo me reconozco a veces en el cuerpo que escribe, pero cuando no me reconozco en lo que escribo pienso que he logrado lo que quiero. Me gusta no reflejarme en las cosas: como los hijos, tendrán pinceladas de sus progenitores pero no son el vivo reflejo de ellos. Adquieren en algún punto su individualidad e incluso llega el momento en que las madres no pueden reconocerlos. Me gusta sentir que lo que escribo se desprende de mí con total independencia. 

¿Dirías que tu forma de escribir se distingue mucho de la literatura latinoamericana contemporánea? 

Es una pregunta compleja porque la literatura latinoamericana es basta y no tiene solo una línea de tópicos o motivos. Creo que yo misma no podría definir todas las líneas e indagaciones que se trabajan acá, están las visibles y las menos visibles. Por ejemplo, poéticas afros e indígenas que casi son desconocidas incluso dentro de su espacio geográfico pero sí adquieren una importancia determinante para una comunidad.

Puedo decir que bebo mucho de la literatura caribeña afro, autores como Kamau Brathwaite, Mutabaruka, Aimé Césaire, entre otros, son visibles y referentes en lo que escribo al igual que Marosa di Giorgio, Antonio Preciado, Coral Bracho, y todos los nombres de autoras jóvenes que siempre tengo presente y que si nombrara esta entrevista no acabaría nunca. 

Es una pregunta que no puedo responder, pero me deja pensando y eso es precioso.

¿Cuál es el poema tuyo que mejor te define?

Canción de amor para un caballo mecánico, porque creo que es la única vez que he sido sincera en poesía. El amor desesperado que sentía por esa persona me hizo irme entera en un poema, lo escribí cuando tenía veintiuno y nunca lo mostré porque me daba miedo su extensión y todo lo que decía. 

¿Y cuál es tu preferido de otro autor o autora?

Mi preferido es Este poema del dub poet jamaiquino Mutabaruka (todos los días cambio de poema preferido pero hoy es este):

Este Poema

este poema hablará del mar maldito

que trajo a estas playas las naves

hablará de madres que lloran por sus hijos

tragados por el mar

este poema no dirá nada nuevo

este poema hablará del tiempo

del tiempo sin fin del tiempo indefinido

este poema citará nombres

nombres como lumumba kenyatta nkrumah

hannibal akenaton malcolm garvey

haile selassie

este poema desprecia al apartheid al racismo al fascismo

los motínes klu klux klan en Brixton y Atlanta

jim jones

este poema se rebela contra la división primer mundo segundo mundo

tercer mundo: decisión del hombre

este poema es un poema cualquiera

este poema no tendrá lugar entre las obras maestras

no será recitado por entusiastas

no será citado por políticos ni religiosos

este poema es puñal bomba arma fuego

arde por la libertad

si, este poema es tambor

ashanti mau mau ibo yoruba nyahbingi guerrero

uhruru uhruru

uhruru namibia

uhruru soweto

uhruru áfrica

este poema no cambiará nada

a este poema le faltan unos cambios

este poema es el renacimiento de un pueblo

que se levanta se despierta entiende

este poema habla está hablando habló

este poema seguirá aún cuando dejen de escribir los poetas

este poema sobrevivirá a mi

a tí permanecerá en la historia

en tu cabeza

en el tiempo y para siempre

este poema con el tiempo el tiempo dirá

este poema aún no ha sido escrito

este poema no tiene autor

este poema es solo parte del cuento

de su… historia nuestra… historia la historia sin narrar

este poema ya timbra habla molesta

lo quieres detener y no puedes

porque este poema no se detiene

este poema es largo no es corto

este poema no se domina ni se culpa

la historia de este poema no se ha contado

este poema es viejo nuevo

este poema se tomó de la biblia del devocionario

de playboy el new york times readers digest

de los archivos Cia de los archivos Kgb

este poema no guarda secretos

de este poema dirán pendejada estupidez sinsentido

este poema te observa tratando de buscar el hilo

este poema te revuelve los sesos

quieres dejar de escuchar este poema

pero este poema no te deja

necesitas saber qué te dirá ahora este poema

pero este poema te quedará mal porque

este poema continúa en tu mente en tu mente.